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2012-11-14T22:22:40+01:00

aki the dejo un link:

 

http://www.ensayistas.org/critica/liberacion/TL/articulos/beldi.htm

 

no se si the sirva

2012-11-14T22:37:15+01:00

María Elena Bermúdez

 

Americanos, 78 (1999): 109-122.

Beldi de Alcântara comienza su artículo proporcionando un título preciso y unos objetivos puntuales: “Hacer un estudio teórico sobre la cuestión del uso de la ‘imagen’ amazónica de la teología de la liberación.  Es decir, la apropiación simbólica de la selva y de la población amazónica en el texto de la liturgia, especialmente en la película Amerindia” (109).  De los tres objetivos que propone, sólo se desarrolla uno de ellos: el imaginario amazónico.  El estudio no consigue establecer una reflexión teórica y las referencias a la teología de la liberación provienen tan solo de un examen parcial de la película Amerindia: Memoria, remordimiento y compromiso.

Beldi de Alcântara estudia el cambio de posición ideológica de la Iglesia católica con referencia a Iberoamérica.  El estudio trata de poner énfasis en cómo la Iglesia utiliza los elementos populares de la cultura para llevar su mensaje a las personas, en este caso, a las personas de la cultura amazónica brasileña.  La autora se enfoca en cómo la teología de la liberación utiliza las imágenes de la liturgia para hacer llegar su mensaje.  Beldi de Alcântara estructura su estudio en tres partes.  En la primera parte, “Una pequeña historia” (109-1112), encontramos una introducción y una historia del papel que ha desempeñado la iglesia católica en la colonización de la selva amazónica en Brasil.  Esta breve reseña histórica ayuda al lector a establecerse dentro del contexto la selva amazónica y la colonización.  Beldi de Alântara menciona la evangelización y la ocupación de territorio como las dos funciones principales de la Iglesia.  Estos dos elementos están estrechamente relacionados ya que la evangelización aseguraba la presencia de mano de obra y la educación en la lengua portuguesa, dos elementos que  le proporcionaban pertenencia del territorio a Portugal.

En la segunda parte, “La presencia religiosa” (112-115), establece una relación entre la presencia religiosa, el uso de los símbolos por los misioneros y la expansión territorial.  La presencia religiosa se divide en las diferentes órdenes religiosas que se instalaron en la zona.  Desde que comienza el hambre por expansión territorial, la imagen del habitante pre-colombino comienza a cambiar.  Claro está, la imagen del indígena era establecida por los europeos.  “Con la expansión del proyecto colonialista, los misioneros empiezan a describir a los indios como belicosos, polígamos, antropófagos, llenos de odio tribal, bestiales, bárbaros” (114).  Los adjetivos usados para describir al indígena cobran mucha importancia para el proyecto de expansión y según la autora, para los teólogos de la liberación.

Sólo en la tercera parte, “La relectura de la teología de la liberación” (115-120), Beldi de Alcântara se concentra más en su propósito original: un cuestionamiento del papel que ha desempeñado el misionero utilizando la cultura popular para su propio beneficio en dos puntos diferentes de la historia.  Incluso, el trabajo comienza estableciendo su propósito original pero no es hasta la tercera parte del  trabajo que se puede percibir este propósito sin llegar a profundizar en él.

Luego de haber establecido el propósito original de la evangelización durante la época colonial a través de un buen desarrollo histórico, Beldi de Alcântara, se enfoca en el propósito de la evangelización católica en Iberoamérica en los tiempos modernos y cómo el miembro de la Iglesia ha “aprendido” de sus errores de pasado.  Ahora, a través de la teología de la liberación, los representantes de la Iglesia también utilizan la cultura popular para proclamar una defensa y  establecer una imagen que, esta vez, será distinta a al indígena “salvaje” que se describía durante el periodo de colonización. El indígena deja ser considerado como un “salvaje” y pasa a ser símbolo de algo positivo y sobre todo se le representa como a un grupo de personas oprimidas. De la misma manera el europeo que antes representaba el bien, ahora se convierte en el símbolo del mal.  El habitante oprimido en Iberoamérica y su medio ambiente se convierten en verdaderos símbolos “para la construcción del discurso de la teología de la liberación” (120).

A través del estudio, el lector o lectora puede caer bajo la impresión de que los teólogos de la liberación han utilizado la historia para no cometer el mismo error y para encontrar una salida para el problema que la colonización ha traído a los países de Iberoamérica.  No es hasta el final del estudio que nos damos cuenta que la autora en realidad está estableciendo que la teología de la liberación, es otra manera de oprimir y controlar al pueblo de manera espiritual y a través de sus tierras.

[Referencia: María de Lourdes Beldi de Alcântara.  “El concepto de cultura popular en la visión de la teología de la liberación”. Cuadernos Americanos, 78 (1999): 109-122]