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2012-11-07T01:10:56+01:00

verdadera ciencia, la que progresa en el bien, ha aportado grandes favores y le ha resuelto muchos problemas al género humano, y como esto se corresponde con el plan providente de Dios, la Iglesia no se opone a ella: «Cuando la investigación metódica en todos los campos del saber se realiza en forma verdaderamente científica y conforme a las normas de la moral, nunca se opondrá realmente a la fe, porque tanto las cosas profanas como las realidades de la fe tienen su origen en el mismo Dios» (GS 36). Sin embargo, uno de los desafíosde nuestro tiempo es la creciente pérdida de fe en el mundo entero, con sus terribles consecuencias. Son muchos los que participan activamente en la promoción y difusión del ateísmo, y entre ellos, lamentablemente, vemos a un buen número de científicos —profesos del ateísmo cientificista— que parecieran apostar también por la destrucción de la humanidad, colaborando para ello con su saber.

No hay progreso sin ética

«Si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética del hombre, con el crecimiento del hombre interior, no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el mundo» (Spe Salvi, 16). La idea de que el progreso de la ciencia nos traería la salvación comenzó a ganar fuerza desde Bacon y sobrevive hasta nuestros días, aunque ya no con tanto optimismo, dados los resultados. Esta idea pretendía, entre otras cosas, que al desterrar a Dios maduraría la humanidad, pues ésta desarrollaría libremente la ciencia y se apropiaría del paraíso que otrora le fue arrebatado… Pero esta idea sumió a la humanidad en un profundo cuento de hadas, el cual se convirtió en una pesadilla. Porque la ciencia sin Dios hizo al hombre capaz de progresar enormemente en el mal (cf. Spe Salvi, nn. 16-23). Esto es lógico, puespara el ateísmo resulta absurdo no sólo creer en la existencia de Dios, sino también en la principal de sus consecuencias: el valor de la persona humana. He aquí un problema que no debe dejarnos en paz: «Si desterramos a Dios, la dignidad humana también desaparecerá» (S.S. Benedicto XVI).