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2012-11-06T21:04:26+01:00

Sociedades saciadas: la feroz aliteración con que Nelly Richard describe
cierto desgano vital –y teórico– en el llamado Primer Mundo es también aplicable a
las agendas hiperbólicas de una globalización discursiva que impone sus retóricas
conformistas de la inutilidad y el hastío incluso allí donde la realidad bulle y se
encabrita: el desborde libidinal de zonas ultraperiféricas donde todos los sentidos
del "post" se ven subvertidos por una sensación apocalíptica de inminencia que es
finalista y regenerativa al mismo tiempo.
Periferias extremas áspera pero creativamente enfrentadas al pecado
original que es su reprimida escena primaria: el nacionalismo sin nación de
repúblicas sin ciudadanos. Y el modernismo sin modernidad de las culturas
oficiales que lo sustentan.
Que lo sustentaban: en países como el Perú la crisis discursiva de Occidente
llega acompañada por el terror y la guerra civil. Una historia en emergencia y al
mismo tiempo una emergencia histórica de la que ni el poder establecido ni sus
contendores podrán salir indemnes.
Esta post-modernidad es también una modernidad póstuma, un horizonte
de utopías cuya lección alegórica aprendida no disminuye sino transforma su
vigencia. La nueva subjetividad, el sujeto supuestamente muerto que así retorna,
que así se funda, es el de la comunidad nueva, el de la comunión casi, que la
sociedad civil incipiente articula desde un concepto radical de ciudadanía. Radical,
entre otras cosas, precisamente por formularse no desde los solipsismos hedónicos
de cierta globalización dominante, sino desde imperativos éticos locales cuya

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Tres advertencias se imponen ante la lectura de este ensayo, todavía preliminar y aquí
presentado en versión reducida.
Uno: se trata, como resultará obvio, de una escritura parcialmente autorreferencial, dado
que soy miembro fundador del Colectivo Sociedad Civil, y como tal coautor de las iniciativas que
aquí se discuten. Deberá, entonces, tomarse como un testimonio de parte antes que como una
distanciada reflexión académica.
Dos: nada de lo que acá se argumenta debe ser entendido en términos excluyentes o
prescriptivos. La experiencia descrita no se ofrece como modelo único –ni siquiera como un
modelo– de operatividad artística. Se trata, sencillamente, de un esfuerzo de comprensión
irreductiblemente local, rabiosamente específico. Un trámite, si se quiere, personal e intransferible.
Tres: las ideas que atraviesan este ensayo, sin embargo, se han visto enormemente
beneficiadas por lo radicalmente colectivo de la praxis social que las informa, y en consecuencia
despojo a ellas de cualquier pretensión individualista. En un par de casos incluso las frases
escogidas han sido tomadas del fluido y filudo diálogo compartido con los demás integrantes del
Colectivo Sociedad Civil en la intensidad de aquel año que juntos vivimos en peligro. También en el
terreno conceptual la deuda contraída con cada uno de ellos es inmensa aunque imprecisable. Que
estas líneas sean entonces leídas como un esfuerzo por tornarla tangible: ojalá pudiera empezar a
saldar con ellas mi agradecimiento.