Respuestas

2012-10-17T00:54:09+02:00

Los españoles encontraron en las culturas mesoamericanas un fruto que iba y venía de un lado a otro por el territorio controlado por los aztecas. Era el cacahuacintli, cuyas semillas transformadas en bebida se llamaban cacahuatl. Su comercio llegaba incluso hasta más allá de sus fronteras. El interés de los nativos por este producto era tal que los europeos consideraron que las pepitas de cacao constituían una especie de moneda, pues servían como un equivalente para los intercambios. La situación era diferente en el territorio de la actual Colombia y en los Andes, donde el cacao se daba en forma silvestre y los indígenas lo consumían como otro producto.

Se sabe que en México los españoles le quitaron su carácter sagrado, su siembra fue desritualizada y su consumo, restringido a la nobleza, se amplió a sectores populares. Así, durante la colonia se logró un alto nivel de comercialización del producto. Desarrollaron regiones económicas y para su explotación emplearon básicamente esclavos y mano de obra indígena. Guatemala y Tabasco, la provincia de Venezuela y Guayaquil, en el Ecuador, adquirieron gran importancia en la producción de cacao a lo largo de la colonia y de modo especial en el siglo XVIII. En la Nueva Granada los jesuítas introdujeron su explotación y comercialización. Al igual que otros empresarios laicos, combinaron su cultivo con actividades como la ganadería y el cultivo de la caña de azúcar.

En Venezuela y en Ecuador primó el sistema de plantación, en torno al cual florecieron pequeñas y medianas empresas que vendían a grandes tenedores y comerciantes sus cosechas. En Colombia, el cultivo de cacao no fue extenso y no predominó el sistema de plantación cacaotera, sino el de haciendas. Aunque se dice que en Mompox hacia 1750 había haciendas de cacao hasta de "60 mil árboles", se trataba de cultivos que apenas ocupaban 40 hectáreas de tierra.

TRABAJO Y TÉCNICAS DE EXPLOTACION

La explotación y cultivo del cacao demandó fuerza de trabajo esclava y las técnicas de siembra, recolección y secado no fueron muy avanzadas ni complejas. El cultivo requería de un cuidado especial en los primeros cuatro años y luego empezaba a producir. Pero era necesario mantenerlo irrigado, limpio de maleza, y estar pendiente de la renovación de los árboles viejos. Fray Juan de Santa Gertrudis decía que "lo que se siembra no es el vástago, sino los granos de cacao. Se hace almácigo de ellos, y a su tiempo se transplanta y a los cuatro años ya da fruto". Contrasta esta descripción de 1750 con la que hizo en 1820 un viajero inglés que pasó por la hacienda de Estanques en la provincia de Mérida: "En estas fincas los árboles de cacao se siembran en hileras, con intervalos de tres o cuatro metros y como es necesario protegerlos de los rayos directos del sol, se siembran al mismo tiempo, alternadamente, otras hileras de Plantain y de L'éritryne que crecen muy rápido y dan magnífica sombra. L'eritryne protege la plantación después del segundo año, y el plantain el primero, al mismo tiempo que produce sus propios frutos. Generalmente produce dos cosechas anuales, una en julio y otra en diciembre, y se requiere gran cuidado para la recolección y el secamiento de la fruta. El grano se extrae de la vaina y se coloca sobre hojas o caneyes para secarlo".