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2012-10-04T17:43:51+02:00

Las islas Galápagos (también islas de los Galápagos y oficialmente archipiélago de Colón) constituyen un archipiélago del océano Pacífico ubicado a 972 km de la costa de Ecuador. Está conformado por 13 grandes islas volcánicas, 6 islas más pequeñas y 107 rocas e islotes, distribuidas alrededor de la línea del ecuador terrestre.

Administrativamente, las islas constituyen una provincia de Ecuador, cuya capital es Puerto Baquerizo Moreno (oficialmente, también se le denomina Régimen Especial de Galápagos). El 12 de febrero de 1832, bajo la presidencia de Juan José Flores, las islas Galápagos fueron anexadas a Ecuador. Desde el 18 de febrero de 1973 constituyen una provincia de este país.

Se estima que la formación de la primera isla tuvo lugar hace más de 5 millones de años,[cita requerida] como resultado de la actividad tectónica. Las islas más recientes, llamadas Isabela y Fernandina, están todavía en proceso de formación, habiéndose registrado la erupción volcánica más reciente en 2009.

Las islas Galápagos son famosas por sus numerosas especies endémicas y por los estudios de Charles Darwin que le llevaron a establecer su Teoría de la Evolución por la selección natural. Son llamadas, turísticamente, las «islas Encantadas» ya que la flora y fauna encontrada allí es prácticamente única y no se la puede encontrar en ninguna otra parte del mundo. Por ello, mucha gente las visita y disfruta conociendo animales y plantas únicos.

2012-10-04T17:58:18+02:00

Ubicado en el océano Pacífico, a 1000 kilómetros al oeste del Ecuador descansa un conjunto de islas apartadas conocidas como las Islas Galápagos.

La mayoría de estas islas se encuentran con poca vegetación, deshabitadas y enclavadas por colinas rocosas que descansan sobre un mar de color turquesa. Cada una es un volcán, con enormes fauces que se abren a un igualmente brillante, azulado y despejado cielo. Algunos son volcanes inactivos y otros si tienen actividad. Los ríos de lava sólida conservan el testimonio de las conmociones que sufre una tierra en constante cambio. Estos ríos se asemejan a glaciares de color negro y son una característica común en muchas de las islas.
Por el momento estos volcanes se encuentran paralizados, la superficie es como la imagen de una estructura congelada de líquido en movimiento, aunque en algún momento en el futuro, de nuevo brotarán como ríos de lava fundida que se dirigen hacia un océano en ebullición.

Este es un lugar poco desolado e inhóspito, desprovisto de sombra y tan caliente como el infierno bajo el sol ecuatorial. Sin embargo, al mirar a lo lejos más allá de los ríos de lava retorcida podemos ver un lugar un poco extraño. Turistas, vestidos con shorts, usando lentes para el sol, sandalias y gorras de béisbol caminan por toda la superficie, algunos se detienen para tomar fotografías de una iguana de gran tamaño o de un alto y espinoso cacto. Roberto Quintana, un hombre que no para de sonreír, hace una serie de gestos con sus manos para poner énfasis en sus explicaciones orales acerca de la historia geológica de este lugar.

Roberto es el guía de estos turistas que le escuchan con mucha atención. Hemos viajado de isla en isla por seis días con Roberto en el velero conocido como el Darwin Explorer, y hemos aprendido acerca de las particularidades de este parque considerado como patrimonio mundial, uno de los destinos favoritos del planeta para practicar el turismo enfocado a la ecología.

Durante este tiempo hemos podido observar a leones marinos y a los turistas asoleándose sobre las prístinas playas de arenas blancas, también hemos visto a las aves marinas de patas de color azul mientras ejecutan sus danzas de cortejo a tan sólo dos metros de distancia.

Yo, pude jugar con los pingüinos mientras se deslizaban por el agua y pude observar, un poco intimidado, a los tiburones martillo mientras nadaban con pereza en los alrededores. Cerca, habían tortugas gigantes que se movían con pesadez y pequeñas aves se posaban en nuestros hombros cuando querían descansar.

Cada año, cerca de 100,000 personas visitan las Islas Galápagos para ver un mundo en donde los animales no le temen a los humanos. Los científicos denominan este tipo de comportamiento pasivo como “ingenuidad ecológica”, los animales desde que nacen no son temerosos debido a la ausencia de grandes depredadores.

A causa del aislamiento geográfico de estas costas, muy pocos animales desarrollaron patas, garras o pezuñas. Es posible que las tortugas flotaran por kilómetros como lo hace un coco en el mar, mientras que las lagartijas llegaron sobre árboles flotantes, provenientes desde Suramérica pudiendo ser arrastradas por las inundaciones en esta parte del continente. Los reptiles, a diferencia de los mamíferos, se adaptan mejor a este tipo de dispersión, pudiendo sobrevivir durante meses sin agua ni comida hasta que llegan a tierra firme en donde sin mayor problema colonizan el área.

Por otra parte, las aves vinieron por su propia cuenta, al igual que los leones marinos. Hay también unos cuantos roedores pequeños, los cuales “desembarcaron” de los trozos de vegetación flotantes, sin embargo, ningún mamífero terrestre de gran tamaño, incluyendo a los humanos, pudieron de manera exitosa emprender un viaje de este tipo. Como resultado de este proceso, casi toda la fauna vertebrada nativa está constituida por reptiles o aves.