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2012-08-24T20:17:02+02:00

Martín de Porres vivió 60 años, de 1579 a 1639. Su padre fue Juan de Porres, español y su madre Ana Velásquez, panameña, "negra-libre". El color de la piel de Martín, delataba su origen y la inferioridad de su raza, según los criterios racistas de los colonizadores. "A los negros -asegura R. Scheider- los capturaban en las costas de Guinea como si fueran animales, los hacínaban en los barcos y los negociaban en las Indias, como ocurre cada día ya cada hora", y los vendían en subasta pública Los jóvenes eran comprados a buen precio, y, por lo mismo, eran bien mejor tratados y cuidados, y llevaban el apellido de sus patrones.

Para evitar que los esclavos pudieran escapar, los hacinaban en sótanos inmundos y los marcaban quemándoles sus carnes con tocino derretido, con cera ardiendo, con brea o con hierro candente, Por otra parte, no les faltaban amos sin entrañas de piedad, que los castigaban con crueldad; encadenándolos, condenándolos al cepo y negándoles el alimento necesario y los medicamentos, sobre todo, cuando enfermaban o llegaban a viejos.

Frente a este drama tremendo ¿qué pensaría Martín de Porres? ¿Qué haría para devolver a sus hermanos de raza, la esperanza de vivir con la libertad de los hijos de Dios, en su condición de esclavos?

Algunos testimonios nos lo pintan de cuerpo entero. Veámoslo. Martín, hizo donación de sí mismo al Convento de Santo

Domingo, el 2 de junio de 1603, cuando contaba 24 años de edad. En el ambiente conventual se les llamaba "donados".

Hasta aquel día Martín, había frecuentado el consultorio del Dr. Marcelo de Rivero y la farmacia de Don Mateo Pastor, con el propósito de aprender el arte de curar y preparar medicamentos, para socorrer a los enfermos y pobres. En el campo de la medicina, Martín no fue un empírico, antes de curar hacía el diagnóstico respectivo. Era lo que hoy llamamos "médico de la vieja escuela". Sabía curar todo mal: fracturas, hemorragias, fiebres malignas, infecciones. Después de la jornada de cada día, Martín salía del consultorio del Dr. Marcelo y se iba "derechito" a las rancherías y galpones a continuar su obra de caridad con los esclavos, indios y pobres enfermos. Se podría decir con el Evangelio: "que estaba ocupado en las cosas de su Padre", sembrando la semilla de la salud y de la vida, y al propio tiempo, sembrando la semilla de la fe y de la esperanza, en el Señor de la Vida.

Por aquellos años, ya había en Lima nueve hospitales, para cada categoría social. Entre estos estaba el hospital de Santa Ana para los indios y el hospital de San Bartolomé para los negros. Los indios y negros se resistían a entrar a estos nosocomios; porque, casi todo el que entraba allí con sus propios pies, salía cadáver. Por eso, preferían curarse o morir en sus ranchos o en los matorrales del río Rímac, antes que ir a un hospital.



Martín conocía perfectamente esta situación, y, siendo ya religioso, salía por las haciendas de Lurigancho, Amancaes, Limatambo, Surco y otros lugares aledaños, en busca de los enfermos, impedidos y pobres, y a todos los acogía bajo el manto de su caridad.

Juan Velásquez de la Parra, asistente de fray Martín, a quien enseñó el oficio de barbero, nos ha dejado los más bellos testimonios de su caridad. Dicho testigo informó al tribunal del Santo Oficio, bajo juramento, cómo fray Martín, todos los sábados, entregaba a 160 pobres, 400 pesos. Cómo conseguía frazadas, camisas y ropa para los pobres: indios, esclavos y españoles pobres; cómo preparaba los medicamentos y la forma cómo los aplicaba; cómo ayudaba con "la dote" a las jóvenes pobres casaderas; cómo promovió la fundación de la Escuela de Santa Cruz, para las niñas abandonadas; cómo sembró manzanillas en los puquiales de los Amancaes y plantó 700 olivares e higueras, en Surco, diciendo: "de aquí a dos o tres años, los pobres que por aquí anduvieren, tendrán este refugio y comerán de sus frutos".

También informó de sus penitencias y clamores por los pobres y enfermos; de su compasión por los delincuentes, y de su agilidad para trasladarse de un lugar a otro: 'Parecíame que no andaba", declaró.

Otros declarantes informaron, asimismo, del don de la bilocación que recibió del Señor, para volar, en alas de la caridad, a socorrer a los enfermos que le llamaban desde Angola, México, Francia y otros lugares, sin salir de su convento de Santo Domingo de Lima.

Realmente, fray Martín de Porres fue en vida un auténtico samaritano. Martín no quería la muerte, ni por el hambre, ni por la enfermedad, ni por la violencia. Amaba la vida. Quería la vida. Defendía la vida. Dios tiene muchas maneras de obrar. Una de ellas es haciéndose presente y visible a través de sus elegidos: ellos sacian el hambre, curan las enfermedades, denuncian las injusticias, claman por los desvalidos, comprometen a otros en su misión, reaniman la esperanza, en fin, dan la vida en nombre del Señor que dijo: "Yo soy la Vida".

"Fue su tránsito dichoso entre las ocho y nueve de la noche, del día 3 de noviembre del año 1639; teniendo la edad de 60 años y de religioso 30, gastados en el servicio de Dios, utilidad y servicio del prójimo", concluye Meléndez.

Atendiendo a la vida, virtudes y milagros que Dios obró en vida y después de muerto por intercesión de Fray Martín de Porres, el Arzobispo de la Arquidiócesis de Lima, Don Pedro de Villagómez, a solicitud del pueblo, abrió el proceso de beatificación el día 15 de mayo de 1660. En dicha ocasión, setenta y seis testigos, bajo juramento, declararon haber conocido a Fray Martín de Porres y haber recibido algún favor de sus manos, en vida o después de muerto.

 

2012-08-24T21:11:33+02:00

En 1784 se traslada a España con su familia, donde estudia primero en el Seminario de Nobles de Madrid y luego, en 1789, inicia su carrera militar en el regimiento de Murcia. Sirve en las filas de España durante las guerras contra los franceses y en 1808 combate en la batalla de Baylén contra los ejércitos de Napoleón que habían invadido la Península.

En Cádiz conoce a otros militares de América del Sur y se enrola en las logias que promovían la independencia. En 1811 renuncia a su carrera militar en España y se embarca desde Inglaterra hacia el Río de la Plata en la fragata George Canning, donde arriba el 9 de marzo de 1812 acompañado por otros patriotas.

El gobierno independiente de Buenos Aires acepta los servicios de San Martín, reconoce su grado de teniente coronel y le encarga crear un cuerpo de combate que luego sería el glorioso regimiento de Granaderos a Caballo. En ese mismo año se casa con María de los Remedios de Escalada, que pertenecía a una distinguida familia del país y crea la logia Lautaro, cuyo objetivo era liberar América del Sur del yugo español. En octubre de 1812, los miembros de la logia encabezan un movimiento que tiene por objeto remover algunos miembros del Primer Triunvirato. Entonces, pacíficamente, el Cabildo nombra al Segundo Triunvirato, quienes, al poco tiempo, llaman a una asamblea de delegados de las provincias con el fin de dictar una constitución.

 

 

El 3 de febrero de 1813 los Granaderos a Caballo vencen en un combate, en las barrancas de San Lorenzo, a las fuerzas de desembarco realista que arribaron con varias naves desde el puerto de Montevideo.

En enero de 1814 San Martín toma el mando del ejército del Norte, de manos de Belgrano que regresaba derrotado del Alto Perú —hoy la república de Bolivia—. Se encuentran en la Posta de Yatasto y desde entonces los dos patriotas entablan una larga amistad.

Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, se dio cuenta que era imposible llegar a Lima, que en ese momento era el centro del poder realista, por el camino terrestre del Alto Perú. Fue entonces que el Coronel concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la cordillera y atacar la Ciudad de los Virreyes por el mar.

Una enfermedad lo obliga a pedir licencia y consigue que lo nombren Gobernador de Cuyo, y parte para Mendoza, al pie de la cordillera de los Andes. Allí se repone y comienza a preparar un ejército para cruzar la cordillera.

En 1816 envía, por la provincia de Cuyo, delegados al congreso que se reunía en Tucumán con órdenes expresas de insistir en la declaración de la independencia. La declaración de la independencia de España se aclamó el 9 de julio de ese año.

Desde Mendoza prepara con escasos medios un ejército. Todo el pueblo contribuye con su trabajo y con sus bienes para realizar la peligrosa expedición. Insiste ante el gobierno de Buenos Aires a que autorice a sus tropas el cruce de la cordillera.

 

 


En enero de 1817 comienza el cruce del ejército, alrededor de 4000 hombres, la caballería, la artillería de campaña y las provisiones para un mes. Cruzaron divididas en dos columnas por el paso de Los Patos y por el de Uspallata, y se encontraron en Santa Rosa de los Andes.

El 12 de febrero de 1817, pocos días después del paso de la Cordillera, el ejército de los Andes vence a los realistas en la batalla de Chacabuco y a los pocos días el Libertador entra en la ciudad de Santiago. El Cabildo se reunió el día 18 y designó a San Martín como Director Supremo, pero éste renunció al honor y entonces fue electo para el cargo el general Bernardo O´Higgins.

En los primeros días de 1818, un ejército realista desembarcado del Perú, avanzaba sobre la capital de Chile. El 19 de marzo, en un ataque nocturno, los realistas derrotan a los patriotas en la batalla de Cancharrayada y O´Higgins resulto herido.

 

 

El ejército Unido argentino chileno se rehace y el 5 de abril derrotan completamente a los realistas en la batalla de Maipú, que puso fin a los esfuerzos españoles para dominar el país.

El camino hacia Lima por mar estaba abierto, pero era necesario crear una flota que no existía. Con algunos barcos capturados al enemigo y otros comprados a los Estados Unidos e Inglaterra se crea la marina chilena que estuvo al mando de Blanco Encalada y luego del almirante inglés Lord Cochrane.

 

 

El 20 de agosto de 1820, parte el ejército expedicionario argentino chileno del puerto de Valparaíso hacia el Perú.

En el mes de julio de 1821, San Martín entra triunfante a Lima, proclama la independencia, es designado Protector del Perú y ejerce el gobierno.

 



 

El 26 de julio de 1822 San Martín se entrevista con Simón Bolívar en la ciudad de Guayaquil, hoy Ecuador. Se reúnen los dos libertadores de Sudamérica, del norte y del sur. Conferencian en secreto por más de cuatro horas. San Martín regresa a Lima la noche del 26.

El 20 de setiembre de ese año se reúne en Lima el primer Congreso del Perú y el Protector renuncia a su cargo. El mismo día se embarca para Chile y meses más tarde cruza a Mendoza.

 

El 3 de agosto de 1823 muere su esposa en Buenos Aires. El 10 de febrero de 1824, disgustado por las guerras civiles en que estaban envueltas las Provincias Unidas del Río de la Plata, se embarca para Francia con su hija Mercedes. En europa se ocupa de la educación de su hija y escribe para ella las Máximas para su hija que son un resumen de su filosofía de vida. Reside en Europa hasta su muerte el 17 de agosto de 1850 en la ciudad de Boulogne Sur Mer.