Respuestas

2012-07-09T06:24:46+02:00
El veinte de marzo, sábado, se registró un importante evento en la historia del sindicalismo en Israel. La asamblea de dirigentes de la Unión de Trabajadores Sociales (SWU), que organiza a diez mil trabajadores sociales en el sector público, rechazó la oferta de  Histadrut de final un convenio colectivo. Por el contrario, una mayoría de 14 sobre 11 decidieron continuar en la huelga que dura ya casi 16 días. La asamblea de dirigentes, que duró nueve horas, fue convocada por el Secretario General de la Unión, Itzhak Perry y por el Presidente de Histadrut, Ofer Eini después de que hubieran alcanzado un borrador de acuerdo que mejoraba hasta cierto punto los salarios.   Los trabajadores sociales del sector público luchan por unas migajas La huelga de trabajadores sociales fue declarada después de que las negociaciones entre el Ministerio de Finanzas y SWU llegaran a un callejón sin salida. Dos temas principales están en el corazón de la huelga: los absolutamente ridículos bajos salarios de los trabajadores sociales en el sector público y el hecho de que casi un tercio de los trabajadores sociales están empleados en ONGs privadas y organizaciones, siguiendo la ola de privatización que ha entrado en el sector público durante el último par de décadas. Desorganizados, estos empleados no tiene garantías para un salario básico decente o beneficios complementarios.   En la huelga que empezó el 6 de marzo, SWU pidió que terminara la privatización de los servicios sociales y un convenio colectivo que cubriera a los trabajadores sociales también en las organizaciones privadas (ONGs). De modo que SWU  crea un nuevo umbral socio-político exponiendo los ásperos resultados del capitalismo neo-liberal que Israel ha adoptado durante los últimos veinticinco años.   . Algunos de los dieciséis mil trabajadores sociales (diez mil en el sector público y seis mil en empresas privadas), muchos de ellos mujeres, soportan la carga de lidiar con la pobreza, el desempleo y el abandono que caracteriza a la sociedad israelí de hoy. Familias afectadas, niños en riesgo, gente con necesidades especiales, jubilados con pocos recursos, jóvenes en riesgo, víctimas de la familia o de la violencia de la comunidad, adictos – todas estas personas que finalmente terminan a las puertas de los trabajadores sociales.
El Gobierno destruye los servicios públicos

En un artículo del diez de marzo, Yediout Ahronot, periodista de Gideon Eshet subraya la importancia de la huelga de los trabajadores sociales: “SWU es el primer sindicato que ha entendido este ardid de la privatización del gobierno y la importancia que tiene en términos de empelo. Así, el sindicato  está pidiendo que cualquier cosa que se acuerde para los trabajadores sociales en el sector público debe ser aplicable a los
trabajadores sociales en organizaciones privadas. Si no, los líderes de los trabajadores sociales entienden que en unos pocos años no habrá más trabajadores sociales en el servicio público. Habrá empleados en instituciones privados en términos de empleo pobre”.

La privatización de los servicios sociales ha sido rápida y al principio hubo cierta confusión sobre lo que implicaría. Un estudio dirigido por el profesor Yossi Katan en 2005 muestra que muchos trabajadores sociales vieron el proceso de la privatización como algo positivo. Quizás creyeron que sus salarios y los términos de empleo serían mejor en el sector privado. Pero los altos funcionarios del Ministerio de Finanzas no se confundían: el gobierno y sus expertos económicos vieron la reducción del sector público como una cuestión de principios. El proceso de privatización de los servicios sociales – ampliamente acompañado también en la educación y los servicios sanitarios – se hizo con el propósito de reducir los gastos. El gobierno continuará financiando el servicio pero como un pago a tanto alzado a las empresas privadas. De hecho, no se han creado nuevos puestos en el sector público de servicios sociales en los últimos años.

Hoy, cuando está claro que los términos de empleo para la mayoría de los trabajadores sociales en las organizaciones privadas son pobres y que su poder de negociación es limitado, la necesidad de incluirlos con una aplicación extensa de la norma es urgente.


El Dr. Kaufman advierte de las graves consecuencias de ignorar una extensión de la norma de estas características. En un artículo publicado en la página web de Trabajadores Sociales por la paz y el bienestar social  (Social Workers for Peace and Social Welfare website), Kaufman señala que esta huelga es la última oportunidad de conseguir esa ampliación legal. Si no se gana, afirma, no habrá otra oportunidad de salvar esta profesión del tipo de colapso que se conoció en Inglaterra, donde la mayoría de los trabajadores sociales fueron “privatizados” y no están sindicalizados.

Actualmente, subraya, dos tercios de los trabajadores sociales están todavía en el sector público pero está claro que muy pronto dos tercios estarán en el sector privado.  Por otra parte, esto es exactamente lo que quiere el ministro de Finanzas que está dispuesto a incrementar salarios pero rechaza considerar una extensión del convenio.


Los estudiantes no tienen oportunidad

Otra importante iniciativa que removió la calle fue Osim Shinui (“trabajadores sociales haciendo cambios”) – un grupo de estudiantes de nueve escuelas de trabajo social en Israel que ha añadido mucha energía al movimiento de protesta contra las condiciones en el sector de servicios sociales. Tres de cada cuatro trabajadores sociales graduales se emplearán en organizaciones privadas en términos de empleo pobre así que no es sorprendente que los estudiantes hayan decidido actuar.