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2012-07-09T06:03:27+02:00

Al analizar la historia política mundial, podemos constatar que siempre ha habido alguna nación que tiene la hegemonía. La tuvo el Reino Unido en el Siglo XIX y parte del XX, y antes fue ostentada por Francia y España. La historia mundial moderna muestra la lucha constante por la supremacía mundial, por lo cual los conflictos eran recurrentes para asegurar un equilibro de poderes. En la actualidad, esa hegemonía la ostenta, sin duda, Estados Unidos. A partir de la década de 1980, pasado el colapso de Vietnam, Estados Unidos basa su fortalecimiento como eje del mundo en la noción de progreso más que en la invasión a otros países.

Desde el escritor Octavio Paz en su ensayo “La Democracia Imperial” (1980),[2] hasta el investigador Paul Kennedy en su libro Auge y caída de las grandes potencias han hablado de la decadencia del imperio. Muchos autores, entre ellos, Ferguson (2004), se plantean las alternativas al fin de esa supremacía global. Europa, China o el mundo musulmán presentan conflictos demasiado propios y locales como para reemplazar a Estados Unidos en su papel hegemónico. La opción a este monopolio de control mundial no está en la multilateralidad de la política mundial. La ausencia de esta supremacía unilateral podría generar un caos difícil de visualizar. Un vacío de poder parece presentarse en el horizonte mundial.

Estados Unidos muestra al menos tres flancos débiles que deterioran su eficacia en el liderazgo mundial: 1) la creciente dependencia del capital extranjero para financiar su excesivo consumo privado y público; 2) su carácter de importador neto de personas, que le impide fortalecerse  a través de la colonización y, por último 3) su relativamente pequeño ejercito, que ha sido sobre explotado en sus intervenciones en Afganistán e Irak. ¿Quién podría reemplazar a Estados Unidos en papel de líder mundial?

 Europa presenta una población cada vez más numerosa debido a sus bajas tasas de natalidad, lo cual tendrá efectos negativos en sus posibilidades de ejercer la hegemonía internacional, debiendo optar por una salida semejante a la de Estados Unidos abriendo sus fronteras a la inmigración.

A pesar de sus logros económicos y su crecimiento tan frenético, China enfrenta serios riesgos de padecer una crisis monetaria o bancaria, con implicaciones negativas para todo el planeta debilitando, así, sus aspiraciones hegemónicas.

Por último, las sociedades musulmanas, con altas tasas de natalidad que superan la media europea, se encuentran divididas entre los que aspiran a una convivencia pacífica con Occidente[3] y aquellos que son seguidores de una posición más radical. En todo caso, estos grupos no presentan la unanimidad necesaria para ejercer un papel hegemónico mundial.

En resumen, los potenciales poderes mundiales del S XXI, Estados Unidos, Europa y China, presentan signos de lo que podría ser su propia decadencia y el Islam no tiene las características de una potencia universal.

Dada esta perspectiva del liderazgo mundial, cabe entonces preguntarse, cuál es el interés de Estados Unidos en América Latina, qué anima su estrategia política sobre la región y cómo se está dando esta relación