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2012-07-08T02:08:29+02:00

Durante el siglo XIX en España se desarrollo mucho la explotación minera. La Ley de Minas de 1825 establecía que todos los yacimientos pertenecían a la Corona. Esta se reservaba la explotación directa de los más ricos: Almadén (mercurio), Riotinto (cobre), Linares (plomo), Asturias (hierro y carbón). Las leyes de 1849 y 1859 cambiaron el principio de la propiedad del monarca por el del dominio público.

Con la Revolución de 1868 triunfó el principio de la desamortización de las minas del Estado. El 29 de diciembre de 1868 se publicó la Ley de Bases para la Legislación Minera.

1. Se delegó en el gobernador civil la facultad de otorgar concesiones, con lo que se facilitaban los trámites administrativos.

2. Se dio carácter perpetuo a las concesiones mineras

3. En 1869 se introdujo una modificación por la que dejaba de exigirse el laboreo de la explotación para mantener la concesión, bastaba con el pago del canon para mantenerla

Con esta ley se intentaba convertir la concesión en auténtica propiedad, con ello se intentaba movilizar los recursos del país.
Modificando el marco legal, acudieron capitales para poner en explotación las minas. La mayor parte de las minas cayeron en manos de compañías extranjeros, ya que sólo éstas disponían de los grandes capitales necesarios para ponerlas en explotación.
A partir de 1868 la exportación de minerales representó una de las principales partidas dentro de nuestro comercio exterior.
El mineral extraído en Andalucía se extendió por todo el mundo, provocando una rápida caída de los precios en los mercados mundiales. Las exportaciones de plomo pudieron paliar en parte el descenso de las exportaciones de lana. El plomo en barras conservó el segundo lugar, tras el vino, en las exportaciones españolas.

Tras un largo período de hegemonía inglesa, desde 1869 España se alzó con el liderazgo de la producción mundial de plomo, que no perdió hasta 1881.
La explotación del cobre cobró una gran importancia con la aplicación de la electricidad a las comunicaciones (telégrafo).

El gran yacimiento español de cobre era Riotinto. Este fue explotado por el Estado mediante arrendamiento hasta 1838. En 1839 se volvió a la explotación directa, pero no se obtuvieron buenos resultados. Por ello, el ministro Figuerola propuso a las Cortes en 1870 la venta de las minas. Tras dos subastas consecutivas fueron asignadas a la casa Matheson de Londres, en asociación con el Deutsche Banck y el apoyo financiero de la casa Rotschild, por un precio de 93.995.912 pesetas, pagaderas en 10 años. El dinero sirvió al gobierno español para hacer frente a las presiones de sus acreedores.

Las minas de mercurio más valiosas eran las de Almadén. Durante el XIX la explotación de estas minas estuvo en manos del Estado. Pero de nuevo en 1870 Figuerola firmó con los representantes de la casa Rotschild una operación de crédito sobre los productos de la mina de Almadén y una exclusiva de venta de dichos productos durante 30 años. Con la firma de este acuerdo los Rotschild consiguieron monopolizar la producción mundial de mercurio, ya que controlaban también los yacimientos de Idria, en Italia y las minas de Nuevo Almadén, en California.

La extracción de mineral de hierro tuvo en España dos grandes centros: en el norte, las provincias de Santander y Vizcaya y en el sudeste las provincias de Almería y Murcia. Tras la adopción del convertidor desde 1870 la producción vizcaína creció rápidamente. El máximo de extracción se produjo en el período 1905-1908. El principal cliente fue el Reino Unido.
La demanda exterior de mineral de hierro provocó una acumulación de capital muy importante, sobre todo en Vizcaya.

LA MINERÍA DEL CARBÓN

Durante el siglo xIX España no dispuso de una producción propia abundante de combustible barato. Asturias fue la principal zona de producción. El precio del carbón asturiano era alto debido a: la pequeña dimensión de las explotaciones, la falta de medios mecánicos de transporte desde la mina de ferrocarril, las altas tarifas del ferrocarril minero.
El problema se agravaba por la inferior calidad de los yacimientos (vetas discontinuas y de escaso grosor) y del carbón. Los mercados nacionales se fueron cerrando al carbón asturiano. El primero en hacerlo fue el levantino; debido a la falta de retorno, los fletes eran muy caros. Más tarde, el vasco, cuando el eje Gijón-Bilbao fue sustituido por Bilbao-Newcastle.

Por todo ello el carbón asturiano necesitó el proteccionismo arancelario. Este se impuso progresivamente a través de sucesivas elevaciones de la tarifa en 1877, 1882, 1891 y 1906.

LAS INVERSIONES EXTRANJERAS EN LA INDUSTRIALIZACIÓN ESPAÑOLA

Las inversiones cobran verdadera importancia en el decenio entre 1850-1860. En 1914 quedaron prácticamente cerradas. En una primera fase, hasta el decenio de 1870, los sectores preferidos del capital extranjero fueron el ferrocarril y la minería.

La Ley de Sociedades de Crédito de 1856 permitió que se establecieran en España tres grandes instituciones: el Crédito Mobiliario Español, que originaría la compañía de los Caminos del Hierro del Norte de España, pertenecía al grupo francés de los Pereire. La Sociedad Española Mercantil e Industrial, del grupo financiero de los Rotschild, y que participaría en la creación de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante. Y la Compañía General de Crédito de España, del grupo financiero de los Prost, que participaría en otras varias compañías de ferrocarriles. Gracias a las sociedades mencionadas, en el año 1868 la inversión en este sector descendió mucho, y a partir de 1882 la participación extranjera fue menor. De las inversiones el 60% provenían de la economía francesa.

El capital, sobre todo inglés y francés, en la minería llegó gracias a la Ley de Bases de marzo de 1868, por la que se podían conceder, como hemos visto, minas a perpetuidad, tanto a nacionales como a extranjeros, mediante el pago de una cantidad al Estado.