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2014-03-03T20:27:01+01:00
El término apócrifo ha sido utilizado a través de los tiempos para hacer referencia a algunas colecciones de textos y de escritos religiosos sagrados surgidos y emanados en contextos judíos o cristianos, que no han sido incluidos en el canon del Tanaj judío hebreo-arameo, de la Biblia israelita ...
2014-03-03T20:27:39+01:00
Se denomina apócrifo a aquellos libros atribuidos a autores sagrados cuya pertenencia al canon de la Biblia está o estuvo en discusión, no es aceptada por alguna autoridad o denominación religiosa, o han caído en descrédito por los estudios filológicos. 
El primero en usar el término en este sentido fue Jerónimo de Estridón, en los escritos en que comenta la tarea que representó la traducción al latín del texto bíblico, para designar algunos de los libros que hoy se conocen como deuterocanónicos (desde Sixto de Siena), que no formaban parte del texto del Tanaj en uso por las comunidades judías. 
Algunos de estos libros (Tobías, Judit, 1 Macabeos, 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc, así como algunos fragmentos adicionales escritos en griego en Ester y Daniel), finalmente fueron incluidos en la versión de la Biblia empleada por la Iglesia Católica tras su aprobación en el Concilio de Trento de 1546; sin embargo, el término siguió en uso por los protestantes, y aplicándose por los católicos a textos seudoepigráficos que no se incluyeron en el canon. 
Otros libros deuterocanónicos son aceptados como canónicos por las iglesias orientales como el Salmo 151, 1 Esdras, las Odas, los Salmos, la Oración de Manasés y 3 y 4 Macabeos. Ciertos libros fueron considerados como parte del canon por algunos de los Padres de la Iglesia, y fueron considerados apócrifos sólo más tarde, como el Libro de Enoch. Éste es considerado parte del canon por la Iglesia ortodoxa etíope, como también era aceptado por los Beta Israel que vivían anteriormente en Etiopía, los cuales consideraban como Escritura también el Sirácida y el Libro de los Jubileos. 
Distintas denominaciones protestantes, así como la mayoría del judaísmo, siguen llamando apócrifos todos los textos antedichos, y generalmente no los incluyen en sus versiones de la Biblia; algunas de ellas los añaden como apéndices, como en la versión King James, la Biblia de Lutero o las dos primeras ediciones de la Reina-Valera (Casiodoro Reina los incluyó como parte de la primera edición de la Biblia del Oso, pero fueron suprimidos en las versiones posteriores a la muerte del traductor y de su primer corrector por razones económicas, ya que necesitaban imprimir la mayor cantidad de Biblias al menor precio posible).