Respuestas

2014-02-06T23:56:29+01:00
"Todas las lagrimas del mundo" de Brian Aldiss, pero está más largo.
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Autor: Edmond Hamilton. Título: "Exilio".
¡Lo que daría ahora por no haber hablado de ciencia ficción aquella noche! Si no lo hubiéramos hecho, en estos momentos no estaría obsesionado con esa bizarra e imposible historia que nunca podrá ser comprobada no refutada.
Pero tratandose de cuatro escritores profesionales de relatos fantásticos, supongo que el tema resulta ineludible. A pesar de que logramos posponerlo durante toda la cena y los tragos que tomamos después, Madison, gustoso, contó a grandes rasgos su partida de caza, y luego Brazell inició una discusión sobre los pronósticos de los Dodgers. Mas tarde me vi obligado a desviar la conversación al terreno de la fantasía.
No era mi intención hacer algo así. Pero había bebido un escoces de más, y eso siempre me vuelve analítico. Y me divertía la perfecta apariencia de que los cuatro éramos personas comunes y corrientes.
Camuflaje protector, eso es —anuncié—.
—¡Cuantó nos esforzamos por actuar como chicos buenos, normales y ordinarios!
Brazell me miró, un poco molesto por la abrupta interrupción.
—¿De qué estas hablando?
—De nosotros cuatro —respondí—.¡Qué espléndida imitación de ciudadanos hechos y derechos! Pero no estamos contentos con eso... niguno de nosotros.
Por el contrario, estamos violentamente insatisfechos con la Tierra y con todas sus obras: por eso nos pasamos la vida, creando mundos imaginarios.
—Supongo que el pequeño detalle de hacerlo por dinero no tengo nada que ver —inquirió Brazell escéptico.
—Claro que sí —admití—. Pero todos creamos mundos y pueblos imposibles muchísimo antes de escribir una sola linea, ¿verdad? Incluso desde nuestra infancia, ¿no? Por eso no estamos agusto aquí.
— Nos sentiriamos mucho peor en alguno de los mundos que desciribimos —replicó Madisón.
En ese momento, Carrick, el cuarto del grupo, intervino en la conversación. Estaba sentado en silencio, como de costumbre, copa en mano, meditabundo, sin prestarnos atención.
Carrick era raro en muchos aspectos. Sabíamos poco de él, pero lo apreciábamos y admirábamos sus historias. Había escrito algunos relatos fascinantes, minuciosamente elaborados en su totalidad sobre un planeta imaginario.
—Lo mismo me ocurrió a mi en una ocasión —dijo a Madison.
—¿Qué? —pregunto Madison.
— Lo que acabas de sugerir... Una vez escribí sobre un mundo imaginario y luego me vi obligado a vivir en él —contestó Carrick.
Madison solto una carcajada.
—Espero que halla sido un sitio más habitable que los escaloriantes planetas en los que yo planteo mis embustes.