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2014-01-30T05:48:45+01:00
Hybris en la vida 

Domingo de pereza y desayuno a las 10:00 con los diarios sobre la mesa al lado del café humeante y los huevos al estilo que tanto disfrutan los chicos. Luego, me dedico a explorar los diarios extranjeros y mi correo. En el buzón de entrega, está el e-mail de un querido amigo con un delicioso y preocupante artículo de Rosa Montero en El País. 

El título, como todo lo que escribe la periodista y novelista madrileña, es muy sugestivo: "Este cuerpo nuestro que nos mata". Habla del libro del escritor, médico y político británico David Owen llamado En el poder y en la enfermedad, que "estudia la influencia de las dolencias físicas y psíquicas en las decisiones de los dirigentes mundiales del siglo XX y desarrolla una teoría propia sobre la borrachera de poder". 

Owen, en la descripción de Rosa Montero, "desarrolla una teoría propia sobre la borrachera de poder que padecen algunos dirigentes y bautiza esa dolencia como hybris, siguiendo la voz griega. Según Esquilo, los dioses envidiaban el éxito de los humanos y mandaban la maldición de la hybris a quien estaba en la cumbre, volviéndolo loco. La hybris es desmesura, soberbia absoluta, pérdida del sentido de la realidad". 

La hybris, como casi todas los estados de embriaguez, no es una borrachera solitaria, sino social. Recordemos que la ebriedad es el nombre que se da al estado de intoxicación con alcohol pero también se utiliza para describir a una persona que ha sido sobrepasada por sus sentimientos. 

Así que la hybris, como bien nos recuerda Rosa Montero, está generalmente unida "a un fenómeno bien estudiado por los psicólogos y denominado "pensamiento de grupo", según el cual un pequeño grupo se cierra sobre sí mismo, jalea enfervorecidamente las opiniones propias, demoniza cualquier opinión ajena y desdeña todo dato objetivo que contradiga sus prejuicios. Si unimos hybris con "pensamiento de grupo", las consecuencias pueden ser muy peligrosas. 

¿Se les ocurre algún ejemplo? Owen cita la "borrachera" a dúo de Blair y Bush con la guerra de Iraq. ¿Imaginan alguno más? 

Cuando veo lo que sucede alrededor, cuando leo o escucho algunos argumentos de partidarios del actual Gobierno, me da la sensación de que vivimos ese período indeseable de las fiestas cuando los invitados se han emborrachado hasta el delirio y se pierden todas las formas. 

Entonces, ya no importa hablar de "que no debemos dejarnos encandilar por el fetichismo de la Ley", que "la revolución implica sobrepasar la legalidad existente" (no importa que haya sido creación de la misma "revolución"), que, por último, "este proceso le pertenece al presidente Correa, que él se lo ha ganado y que él decide las reglas". "Que los héroes que conducen los procesos revolucionarios son seres (de otro mundo) que deben aguantar, incluso, las traiciones"... O ¿quiénes son Maestros como Simón Espinosa u Oswaldo Viteri para dar lecciones de vida y de ética? 

Tantas tonterías, ya no para tratar de justificar lo injustificable, sino para lanzar un solo mensaje: "La legalidad no importa! ¡Nada merece respeto!".