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2014-01-26T13:54:01+01:00
La estrecha escalera de caracol desciende hacia la oscuridad. Una rápida ojeada nos demuestra que no hay ninguna flecha o indicación que nos informe sobre a dónde conduce. Al calor del verano lo substituye de pronto un aire frío, pegajoso; desde el silencio nos llega el eco de las cadenas de un prisionero, un distante gemido de un alma perdida hace mucho tiempo.  Sí, es muy fácil que la imaginación nos haga jugadas cuando exploramos un lugar en el que hoy mismo siguen ocurriendo hechos inexplicables. Pero tanto si son reales o sólo imaginarios, el castillo “embrujado” de Palma está envuelto en leyenda e intriga. 

Desde su situación dominante en lo alto de una colina sobre la Bahía de Palma, el Castell de Bellver hace honor a su nombre, que en catalán significa Bella Vista. Único en España por su diseño circular, el Castell de Bellver lleva allí desde hace unos 700 años. Fue el proyecto predilecto del rey Jaume I, quien soñaba en erigir un monumento para conmemorar la victoria de la Cristiandad sobre la fe islámica. Él no pudo verlo pero sí su hijo Jaume II de Mallorca, a partir de 1309.
Además de servir como residencia real, a través de los siglos ha servido como refugio para la corte durante épocas de epidemia, como fortaleza durante los levantamientos populares de 1452 y 1520 (en ambos casos capituló sin resistencia) y, posteriormente como prisión. Sus muros guardan incontables historias de torturas, sufrimiento y muerte. Debajo del castillo se encuentran kilómetros de galerías de las que se extrajo la piedra necesaria para su construcción, y se dice que algunas conducen a salidas secretas, y que una de ellas llega hasta el Palau de la Almudaina, residencia real.
En una cueva cercana vivía Na Joana, una bruja que invitaba a los paseantes a comer higos envenenados. Cuenta la historia que le quitó la joroba de la espalda a un muchacho que accedió a cantar y bailar con ella y sus compañeras, y poco después se la implantó en el pecho a otro joven, igualmente jorobado, que fue descortés con ella.

En diversas ocasiones el castillo encerró a varios cientos de presos, por ejemplo durante las guerras napoleónicas, que dejaron numerosos grafitti en las paredes. La base de la Torre de l’Homenatge, separada del cuerpo principal, servía como cisterna, pero posteriormente se utilizó como mazmorra, la llamada "olla", a la que se echaba a los prisioneros por una trampilla en el suelo del primer piso, a la espera de que se achicharraran de calor en verano, o murieran de frío en invierno.

Actualmente es un Monumento Histórico abierto al público, con un museo arqueológico, y es escenario de diversos festivales de música. Durante una de estas visitas una joven pareja capturó, sin proponérselo, “las voces de Bellver”. Su visita transcurrió sin ningún incidente, pero cuando, ya de regreso, vieron la película en casa, pudieron oír gritos y gemidos aterradores. Un canal de televisión español investigó la cinta y no consiguió encontrar ninguna explicación plausible.
El Castell de Bellver está abierto todos los días del año para que ustedes puedan visitarlo, pero será mejor que salgan antes de que oscurezca...