Respuestas

2012-06-06T03:38:13+02:00

1. A nivel internacional desaparecieron los imperios turco y de Austria-Hungría.

2. Estados Unidos fue declarado como la gran potencia mundialD

3. Desaparecen las dinastías europeas.

4. Los paises que perdieron, tuvieron que ceder muchas de sus posesiones y tierras a los vencedores hasta quedar en una bancarrota (Ej: Alemania)

5. Nacen: Austria, Checoslovaquia, Hungría y Yugoslavia.

6. Fin de la supremacía de las potencias de Europa y fortaleció la posición de los Estados Unidos y de Japón.

7. Destrucción masiva en muchos paises Europeos.

8. Disminución de la producción industrial y agrícola. Las reservas de oro y las inversiones se redujeron, toda Europa entró en una grave crisis económica.

9. Desarrollo de los instrumentos y técnicas de guerra: fusiles de repetición, ametralladoras, gases asfixiantes dando origen a la guerra biológica y química, hubo tanques, dirigibles y aviones, también se practicaron los bombardeos a las ciudades. La artillería multiplicó los calibres, aumentó el alcance y mejoró los métodos de corrección. El transporte motorizado se generalizó.

 

En conclusión Europa entra en una crisis económica mientras que estados unidos y Japón se fortalecen 

 

Saludos,

 

Diego.

¡La mejor respuesta!
2012-06-06T03:57:09+02:00

EUROPA DE 1870 A 1914

A partir de 1870, las relaciones entre los países europeos, a pesar de la falsa apariencia de paz, se tornaron cada vez más tensas. Como se verá más adelante, se realizaron una serie de alianzas entre los distintos Estados que sólo sirvieron para complicar aún más el panorama internacional.

Esta espinosa situación acrecentó las fricciones entre los diferentes países, y provocó un estado de tensión que incrementó las posibilidades de una guerra general. Para comprender lo crítico que era ese momento se debe tener en cuenta el desarrollo de la política interna de estos Estados entre 1870 y 1914, año en el que estalló la Primera Guerra Mundial.

 

España. Aunque restaurada la monarquía, la situación socio-económica en este país era crítica. La Iglesia y la nobleza conservaban grandes extensiones de tierra y riquezas, al tiempo que mantenían sus privilegios sobre los grupos de campesinos y obreros que vivían acuciados por serias necesidades.

Esto explica por qué las ideas anarquistas y sindicalistas prendieron con fuerza entre los trabajadores urbanos. El ejército, por su parte, se constituyó en un baluarte de la monarquía, ya que su apoyo era indispensable para mantener el poder del rey. La economía nacional se encontraba estancada y, en su mayor parte, en manos de capitales extranjeros. Paralelamente, los movimientos separatistas de catalanes y vascos ponían en peligro la unidad del reino.

Portugal. En este mismo período, las doctrinas republicanas y socialistas ganaron terreno en Portugal. Para contrarrestarlas, el gobierno favoreció reformas políticas y sociales que no alcanzaron a resolver la crisis económica. En consecuencia el desprestigio de la monarquía era cada vez mayor.

En 1908, el rey Carlos 1 y el príncipe heredero fueron asesinados. El nuevo monarca, Manuel II, careció del apoyo interno necesario para consolidar su autoridad. Entonces, en octubre de 1910, estalló una revolución que proclamó la República presidida en forma provisoria por Teófilo Braga. El régimen republicano portugués se extendió hasta 1926, año en el que un golpe militar puso fin a la República.

Italia. Como vimos, la península itálica alcanzó su unidad política en 1870. A la muerte de Víctor Manuel II, se sucedieron los reinados de Humberto 1(1878-1900, asesinado por un anarquista) y Víctor Manuel 111 (1900-1944), respectivamente. Durante este período se radicalizó en el Parlamento la lucha entre los grupos conservador y revolucionario. Ambos partidos, sin embargo, fracasaron en rescatar al país de la corrupción política y de la crisis. Vastos sectores populares se volcaron a las doctrinas socialistas y anarquistas que alcanzaron, entonces, gran difusión.

Los obreros, sin embargo, afrontaron serias dificultades para organizarse en sindicatos, en tanto que la situación socio-económica se agravó y el analfabetismo y las difíciles condiciones de vida fueron en aumento. Estos hechos produjeron la emigración de más de cuatro millones de italianos a distintas regiones de América (sobre todo a la Argentina y los Estados Unidos). Hacia 1914, uno de cada cuatro italianos residía en el extranjero.

Hasta 1903, los cargos ministeriales estaban en manos de los grupos más conservadores. A partir de ese año, los sectores de izquierda, encabezados por Giovanni Giolitti, tuvieron acceso al control del gobierno y desplazaron así, a las tendencias más conservadoras. Se promulgaron, entonces, nuevas leyes sociales que procuraron favorecer las condiciones de trabajo, al tiempo que se amplió el sufragio universal para todos los italianos varones con excepción de los analfabetos.

En el ámbito exterior, durante el reinado de Humberto I, Italia se alió a Alemania y Austria-Hungría (Triple Alianza) y emprendió una política imperialista. Declaró la guerra a Turquía, que amenazaba la colonia italiana de Trípoli (en Africa), y tras vencerla se apoderó de Cirenaica y Tripolitania (Africa). Este proceso de expansión fue apoyado por nuevos grupos de tendencia nacionalista que fomentaron también una política de corte autoritario.

Austria-Hungría. A partir de 1848, en el reino de la doble monarquía se difundieron y afianzaron las ideas socialistas, al tiempo que aumentaron los movimientos nacionalistas. Ambas corrientes ideológicas hacían peligrar la autoridad del emperador Francisco José. Sin embargo, éste, merced al apoyo de la burguesía húngara, consiguió mantenerse en el poder hasta finalizar la Primera Guerra Mundial.