Respuestas

2013-11-20T22:42:00+01:00
Una oligarquía de corte saudí que creó una democracia corrupta, excluyente y con profundas deficiencias, en la que reinaba la miseria pese a la inmensa riqueza petrolera del país. Un militar carismático que dio voz a la rabia y las esperanzas de los pobres, que fue capaz de ganar el poder a través de elecciones justas y libres y que, una vez en el gobierno, lanzó un ambiciosoplan para corregir décadas de desigualdad e injusticia. Una oposición pendenciera e incompetente dirigida y costeada por la elite depuesta, con el interés principal de recuperar sus privilegios históricos y dispuesta a recurrir a cualquier medio, incluido el golpe de Estado, para suplantar a un presidente elegido por la vía democrática. Éstos son los elementos que, resumidos en tres osados trazos, dieron forma a la sabiduría general en torno a Venezuela, sabiduría que nutrió al público internacional, a los expertos analistas y que motivó las respuestas de otros gobiernos a las crisis recurrentes de aquel país desde finales de los noventa. La sabiduría general, somos conscientes de ello, está hecha de verdades inexpugnables mezcladas con enormes simplificaciones y, a veces, datos obsoletos.
     Desde que Chávez obtuvo el triunfo en un referéndum celebrado en agosto de 2004, esa sabiduría general ha evolucionado, en gran medida porque el comportamiento de Chávez también ha experimentado mutaciones. Una oposición desmoralizada, sin líderes y dispersa permitió que Chávez, recién legitimado por segunda ocasión, asumiera una hegemonía completa sobre la política nacional. Los precios sin precedentes del petróleo colmaron las arcas nacionales. Ahora, gracias a una ausencia absoluta de fiscalización, el presidente venezolano puede utilizar los ingresos del petróleo de manera más libre y discrecional que cualquiera de sus predecesores. Esta combinación de poder político y reservas petroleras, así como el ambiente internacional favorable a los mensajes y los símbolos que Chávez explota con maestría, dio al líder venezolano la confianza y los recursos necesarios para moverse audazmente en direcciones nuevas y más radicales, tanto en el interior del país como en el extranjero. El dogmatismo conservador que Chávez mantiene dentro de su país y el activismo que profesa en las regiones aledañas, donde apoya a "grupos sociales" que a menudo están en conflicto con sus gobiernos (como los piqueteros en Argentina) o incluso en franca oposición (como los cocaleros en Bolivia o las farc en Colombia), creó una percepción internacional aún más controvertida sobre el presidente Chávez y su proyecto bolivariano. ¿Qué es Chávez: una reliquia del pasado, o el heraldo del futuro para América Latina?
     La única respuesta rigurosa es que aún es muy pronto para saberlo. Sin embargo, Chávez puede ser tanto un reflejo del pasado como una clave del futuro posible en otros países.
     Para comprender dónde están Chávez y su proyecto en la actualidad y hacia dónde pueden dirigirse es necesario, en primer lugar, disipar los mitos que han oscurecido la comprensión colectiva sobre la desconcertante evolución de Venezuela en los últimos tiempos, pues el trágico predicamento de hoy día no puede ser comprendido sin entender lo que sucedió durante los cuarenta años que corren desde el derrocamiento de la dictadura encabezada por Marcos Pérez Jiménez en 1958 hasta el colapso del sistema partidario que constituyó la columna vertebral de la democracia venezolana hasta mediados de la década de los noventa.
     Las cuatro décadas y media que precedieron a la eclosión de Chávez en la política nacional interesan tanto por lo que no se logró en Venezuela, como por lo que sí ocurrió. Venezuela, por ejemplo, no padeció conflictos armados de importancia ni un desempeño económico pobre, fenómenos tan comunes entre los países en desarrollo. Al tiempo que sus vecinos eran avasallados por guerras, por la inestabilidad económica y la agitación política, Venezuela era una democracia funcional donde cada cinco años tenían lugar elecciones justas y competitivas, y donde los candidatos de la oposición ganaron cinco de las ocho elecciones que se llevaron a cabo durante ese período.