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2013-11-19T23:48:22+01:00
Un abad es el título dado al superior de un monasterio de doce o más monjes.

Al miembro de una comunidad que lleva una vida monástica se lo denomina monje o monja. Se rigen por las reglas características de la orden religiosa
lo primero que pusiste sera sobre la funcion de los abades ?
Lo primero dice "Un abad es..."
Lo segundo habla de los monjes
aaaa... :) gracias por tu ayuda
aaa ok gracias
¡La mejor respuesta!
2013-11-20T02:39:07+01:00
Un abad (del latín abbas, éste del < griego αββα, y éste del arameo abbā, "padre", enlazando su significado original con la paternidad de Cristo) es el título dado al superior de una abadía o monasterio de doce o más monjesEl monje presta en la vida simple y ocultada del monasterio un servicio humilde y noble. Servicio muy noble en efecto ya que, estando siempre frente a Dios, el monje expresa, lo mejor posible, el deseo más profundo de la Iglesia que es el encuentro de su Señor: es para eso que ella canta su gloria, que explora su palabra, que sufre para reparar el mal, que ruega incansablemente para todos los hombres. Y así hace el monje.

Servicio humilde también, ya que el que se llama al monasterio sabe que Dios le eligió gratuitamente, sin mérito de su parte, y que si recibió mucho, debe a cambio ser generoso: estando generoso cada día, siente que la ayuda de Dios le es más que muy necesaria, así como el rezo de toda la Iglesia que le rodea. Cuando el monje ve algo de bien en su propia vida, que no se asigna el mérito, sino que vuelva de gloria a Dios que es el autor de este bien.
Por estas algunas reseñas, los monjes de Nuestra Señora del Monte de los Olivos querrían responder a la interrogación de sus amigos y visitantes. Numerosos vienen en peregrinaje a los benedictinos. Puedan dejar el monasterio bendecidos de Dios, más fuertes en la fe, la esperanza y la caridad, rogando para que sus hermanos monjes respondan a todo lo que Dios los pide.
Los abades, como superiores de los monjes, no fueron conocidos hasta el cuarto siglo de la iglesia, en que las personas que se retiraban del mundo eligieron con este nombre jefes que las gobernasen, tomándolos más bien de entre los legos que de los clérigos, porque al principio no eran los monjes sino personas seculares que se ejercitaban en la oración y en el trabajo manual. Con el trascurso del tiempo, no sólo no se contentaron los abades con el simple sacerdocio, sino que lograron constituirse en dignitarios o prelados eclesiásticos, con exención de la potestad de los obispos, con jurisdicción pastoral y contenciosa sobre sus súbditos y monasterios, con facultad de llevar insignias pontificales, consagrar vasos, altares e iglesias, bendecir al pueblo, sentarse en los concilios después de los obispos, conferir órdenes menores y en fin con otras prerrogativas, de cuyo exceso se quejó san Bernardo y que se reclamaron en España por los padres del concilio de León en el año de 1012, y por los de Coyanza en 1050. Aunque los monjes al principio eran pobres, puesto que no vivían sino del trabajo de sus manos, movidos luego los cristianos todos de la fama de su santidad y aun de la fuerza de sus hábiles sugestiones, se apresuraron a enriquecer los monasterios con ofrendas, donaciones, herencias y legados y los príncipes mismos llevaron su liberalidad hasta el extremo de concederles feudos y regalías. Esta acumulación extraordinaria de bienes en manos de personas que hacían voto de pobreza, al mismo tiempo que el Estado se hallaba sin recursos para atender a sus necesidades, no pudo menos de llamar la atención de los reyes, quienes viéndose en la imposibilidad de sostener los gastos de las guerras en que estaban empeñados, tuvieron y ejecutaron la idea de dar en encomienda a los señores y caudillos militares algunas abadías con cuyas rentas pudiesen proveer y estipendiar las tropas. Puestos los magnates al frente de los monasterios por concesión de los reyes o por otros medios que les sugería y facilitaba su prepotencia, no dudaron en usar el nombre de abades, como que efectivamente lo eran, puesto que tenían a su cargo el gobierno y cuidado de las personas y cosas de estos establecimientos y para comprender en su título con una sola palabra las dignidades que tenían en el siglo, se solían llamar abacondes o abicondes.