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2013-11-19T18:33:37+01:00
El pensamiento sobre los orígenes y diversidad de la vida es un fenómeno tan antiguo como el ser humanopero, como siempre en la historia del pensamiento, hay que remontarse a los filósofos de la antigua Grecia para encontrar ideas y teorías sobre el origen de la vida basadas en fenómenos naturales y no en principios religiosos o míticos. Sin embargo, aunque estos pensadores griegos estuvieron obsesionados con los orígenes del Universo, de la Tierra, de la vida, de los animales y del ser humano, no prestaron atención a los cambios subsiguientes y, por tanto, a una posible evolución. 

Después de la caída del Imperio Romano, una nueva ideología, el cristianismo, se apoderó del pensamiento en occidente. Suprimió la libertad de pensamiento existente anteriormente e impuso el dogma bíblico, que evidentemente no permitía contemplar cambios evolutivos. Más tarde, cuando durante la Edad Media se endureció el cuerpo dogmático del cristianismo, el estancamiento intelectual fue aun más acentuado. La visión del mundo imperante estaba basada en un diseño del universo hasta en sus mínimos detalles por un creador inteligente. 

Hasta el siglo dieciocho el concepto de evolución no se abrió camino en las mentes de los pensadores más avanzados. Este periodo coincide a su vez con un periodo de intensas transformaciones sociales que alcanzan su apogeo con la revolución francesa de 1789. El desgaste en las ciencias naturales de la creencia en un mundo estable se correspondió, en el mundo de las ideas políticas, con el cuestionamiento del feudalismo y de las dinastías de inspiración divina. El francés Buffon junto con el sueco Linneo, fueron los naturalistas más destacados del siglo dieciocho. Buffon elevó la historia natural a la categoría de ciencia y ejerció una enorme influencia sobre su desarrollo posterior. Abordó casi todos los problemas a los que se enfrentarían las teorías evolutivas más tarde (concepto de especie, tipos de clasificación, causas de extinción, etc.) pero no acabó de aceptar la posibilidad de evolución. También el gran naturalista sueco Linneo contribuyo a sustentar las teorías evolutivas al desarrollar un sistema de clasificación natural jerárquico, que en su momento forzaría la aceptación del concepto de ascendencia común. 

A finales del siglo ilustrado existían una serie de problemas científicos demandando soluciones como el origen de la diversidad biológica, su aparente organización en un sistema natural y la fascinante adaptación de todos los organismos a las condiciones de su medio. Además, estaban planteadas contradicciones con el concepto de la sabiduría y benevolencia del creador como la extinción de especies y los órganos vestigiales. El creacionismo ofrecía soluciones poco satisfactorias a estos problemas. Era solo cuestión de tiempo hasta que algún naturalista tuviera la originalidad y el coraje de proponer una solución en conflicto claro con el dogma imperante. Esa persona fue el biólogo francés Jean Baptiste Lamarck. 

Lamarck fue sin duda el primer evolucionista genuino al sustituir un mundo estático por otro dinámico y en cambio permanente, defensor de cambios graduales y de la inmensa edad de la Tierra y promotor de la importancia de la conducta y del ambiente. Sin embargo, Lamarck aceptaba la generación espontánea de los organismos más simples y por eso no percibió una ascendencia común de todos los seres vivos como ramificaciones desde un tronco común. La evolución según Lamarck se produce por adaptación progresiva de cada uno de los individuos de una población a cambios ambientales. Así la variación sería causada por el ambiente mismo (algo totalmente distinto al mecanismo que más tarde propondría Darwin) y estos cambios son transferidos a las siguientes generaciones por la herencia de los caracteres adquiridos en cada generación. El modelo propuesto por Lamarck para explicar cambios evolutivos era complejo, pero los datos actuales no han confirmado su paradigma, aunque recientemente evidencias moleculares parecen sugerir la posibilidad de herencia de ciertas modificaciones inducidas por el ambiente. 

A pesar de que Lamarck propuso unos mecanismos para explicar el cambio gradual de las especies, todas las autoridades científicas de la época consiguieron reconciliar estas teorías con un mundo que demostraba la armonía de la naturaleza y la sabiduría del creador. Hasta que el 24 de noviembre de 1859 se publicó un libro que cambiaría la percepción humana de la naturaleza para siempre: “El Origen de las Especies”, de Charles Darwin. 

Esta obra, y otras posteriores de Darwin, siguen plenamente vigentes, guían la investigación en un creciente número de especialidades de la biología y están influyendo cada vez más en las ciencias sociales y las humanidades. Una prueba de su vigencia y actualidad es la gran cantidad de detractores que aun sigue atrayendo, algo que una teoría obsoleta raramente consigue. Otra prueba de la peligrosidad para las ideas reaccionarias de la idea básica