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2013-11-17T00:59:36+01:00
Corría el año 1985; los técnicos del CENCCA (Centro de Capacitación Campesina de la Amazonía, cerca de Nauta) estaban felices: habían trabajado duro durante casi un año para construir, sembrar y luego manejar varias piscigranjas comunales en comunidades del bajo Marañón. La experiencia había tenido resultados muy variable: algunas comunidades habían abandonado el proyecto en plena construcción, otras habían sembrado los peces pero -por problemas entre los moradores- no los habían cuidado bien, y entre robos de peces y deficiente alimentación no habían conseguido cosechar prácticamente nada. Pero una comunidad había sido diferente, creo recordar que fue Santa Cruz: gracias al liderazgo de un carismático dirigente, habían trabajado arduamente durante todo el año alimentando a sus peces en grupos bien organizados, y toda la comunidad en su conjunto había realizado la cosecha de peces: una parte de se los habían repartido entre las familias, y otra parte la habían vendido en Nauta.Mi amigo Santiago Álvarez, voluntario por ese entonces en el CENCCA, me contó lo que pasó después: él estuvo en cada una de las comunidades en las asambleas de evaluación de la experiencia de piscigranjas comunales. Por supuesto que la mayoría se habían mostrado defraudados, por los pobres resultados luego de tanto trabajo. Ninguna de estas comunidades quiso continuar con la experiencia. Pero al menos en la comunidad de Santa Cruz todo había resultado perfecto, como se había planificado; la gente estaba feliz, expresaban en la asamblea su satisfacción por los resultados, y comentaban sobre las incidencias, y sobre sus proyectos futuros. Pues bien, me comentó sorprendido mi amigo Santiago un tiempo después: los moradores de Santa Cruz nunca volvieron a sembrar su piscigranja.Con Santiago y el Hno. Víctor Lozano, entonces residente en el CENCCA, nos estrujamos los sesos tratando de encontrar explicación a esto. En los años 80 corría más fuerte que nunca el mito de lo “comunal”, un ideal más religioso y político que basado en la realidad de las sociedades amazónicas. Luego de consultas varias a antropólogos y sociólogos, comprendimos que la forma de producción amazónica tradicional no era comunal, como se nos había hecho creer, sino familiar. “La comunidad amazónica no es una unidad social de producción, sino la familia; las comunidades amazónicas son agrupaciones de familias en torno a una escuela, y sólo se organizan en “grupos de interés” (familias extensas y amigos) para ayudarse en las labores agrícolas familiares, y comunitariamente para cuidar espacios comunes, como el campo de fútbol, la escuela o el puerto”, nos explicaron. Inútil cualquier intento de cambiar con un proyectito la idiosincrasia y la forma de organización tradicional de un pueblo.Loreto tiene una larga historia de piscigranjas comunales. Mi primera experiencia con ellas fue a principios de 1984, en Intuto, alto Tigre. Durante casi un mes ayudé al Prof. Tomás Villalobos, director del Internado de Intuto, y a sus alumnos a reparar una piscigranja comunal en la Comunidad Santa Clara de Yarinal, en la quebrada de Intuto, alto Tigre, abandonada como tantas otras luego de ser construida y sembrada con mucho esfuerzo de parte de los moradores, y de una enorme inversión por parte del Estado. A pesar de que la tomó a su cargo el internado, tampoco pudieron hacer vida de ella, y pronto quedó totalmente abandonada, como otras similares en el río Tigre.Lo increíble es que un cuarto de siglo después de los primeros experimentos comunales, y a pesar de los cientos, miles de experiencias fracasadas de piscigranjas comunales (y de forma similar, otros proyectos comunales, como granjas, chacras, etc.), continúan promoviendo este mito tanto ONG, como instituciones públicas (Municipios, PRODUCE, FONCODES) y la cooperación gubernamental internacional.Amazonía, cementerio de proyectosEn la Propuesta de Desarrollo para los Pueblos Indígenas elaborada en el 2009 en la Mesa de Diálogo N° 4, del Grupo Nacional de Coordinación para el Desarrollo de los Pueblos Amazónicos, los indígenas aprobaron el siguiente punto: “No deben insistir las instituciones públicas ni las ONG en impulsar modelos demostradamente fracasados de acuicultura comunal (piscigranjas comunales), ya que el modelo de producción indígena es familiar o de familia extensa (grupos de interés).”“La Amazonía es un cementerio de proyectos”, suele decir el antropólogo Jorge Gasche. Vienen los cooperantes o los políticos de turno, ven el hueco lleno de cadáveres -de proyectos- y siguen cayendo en él, añadimos nosotros.Pero ¿ven realmente? Porque creo que aquí lo que hay es una tremenda, absoluta y irresponsable ignorancia.