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2013-11-09T04:58:49+01:00
El poder español utilizó dos formas para obtener beneficio de los habitantes naturales de América: 1) Su trabajo, mediante los servicios personales o la esclavitud, y 2) La entrega de metales preciosos, dinero o especies, lo que en definitiva era producto del trabajo. Abolida muy pronto la esclavitud y casi extinguida de hecho, y reducidos los servicios personales a áreas donde el complejo sistema administrativo que demandaba era compensado por una alta utilidad, la segunda fórmula se mantuvo a través de los tiempos como la más idónea y practicable.  Representaba, además, un recurso eficiente para compeler el trabajo indígena. Al comenzar el siglo XIX la tributación seguía, pues, representando un elemento importante en las rentas de la Corona; naturalmente, su significación era mayor en aquellas zonas de alta densidad de población aborigen.  Según la ley todo indio varón entre los 18 y 50 años –con la sola excepción de alcaldes y caciques- estaba obligado a pagar un tributo cuyo monto era fijado por las autoridades provinciales según las posibilidades de cada región; la tasación era determinada por visitadores designados por las Audiencias. 
Abolición de los tributos Sin embargo, varios factores se reunieron en los primeros años del siglo para que el sistema caducara.  Al desorden, ocultamiento y venalidad que existían desde el siglo anterior, se agregó hacia finales de éste el creciente malestar y oposición de la población tributaria.  El ordenamiento de la administración durante el reinado de Carlos III condujo a un más preciso empadronamiento, con lo que se intentó evitar las maniobras de quienes ocultaban el número correcto de tributarios para provecho propio.  Pero a la vez colocó a estos últimos bajo un sistema más riguroso y controlado, y las quejas se hicieron ostensibles hasta mostrar signos de abierta rebelión. Una muestra de la prioridad que esta cuestión tenía dentro del complejo cuadro de la revolución americana, lo sugiere la fecha en que el Consejo de Regencia dispone la abolición de los tributos indígenas en Nueva España; el decreto de extinción fue dado el 26 de mayo de 1810, poco después de conocerse en España el levantamiento del 19 de abril en Caracas y ante el temor de que el conflicto se extendiera a la región más importante de los dominios españoles en América. (2) 
Restablecimiento de los tributos Con el restablecimiento del régimen absolutista en España, en abril de 1814, se revió la política general en las colonias.  El plan de Fernando VII consistía en reducir los levantamientos con el mayor rigor, apelando al recurso de las armas. Teóricamente, la anulación de todo lo resuelto por las Cortes incluía los decretos de abolición de los tributos; sin embargo, convencido de que su restitución obraría negativamente en el empeño por ganar la voluntad de los indígenas y de sustraerlos de la acción revolucionaria, decidió obrar con cautela. El caso fue puesto a consideración particular de Ramón de Posada, que había servido una fiscalía en México durante catorce años y era ahora Consejero de Indias en la Sala Tercera de Justicia.  Se incluía también en la consulta la cuestión de los servicios personales.  El rey le recomendó que tuviera especialmente en cuenta los efectos que sobrevendrían en el caso de restablecerse las cargas, al tiempo que observara la necesidad de aumentar los ingresos de las Cajas Reales. Grave y difícil era la consulta, pues no sólo se trataba de una disposición de orden fiscal, sino que alcanzaba a un profundo principio político y social que afectaba a un sector importante de la población de las colonias. (4)