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2013-10-22T04:00:52+02:00
El 16 de septiembre de 1955, civiles y militares concretaron el golpe de Estado autodenominado Revolución Libertadora, que finalizó con la segunda presidencia de Juan Domingo Perón. A pesar de que el general Lonardi —uno de los líderes del movimiento— proclamó que no hubo “ni vencedores ni vencidos”, el gobierno de facto sometió a la mayoría del pueblo argentino en persecuciones, fusilamientos y proscripción política. Perón iniciaría el camino de dieciocho años de exilio y, con el decreto 4161/56, se trataría de desperonizar a la sociedad.

Desperonizar implicaba no sólo prohibir al peronismo de participar en elecciones, quemar sus libros, castigar a quienes tuvieran en su casa una imagen de Evita o de Perón. Desperonizar significaba derogar la Constitución Nacional de 1949, intervenir la Confederación General del Trabajo, echar por tierra las conquistas sociales, económicas y políticas obtenidas por los sectores trabajadores durante el período peronista.

La sociedad quedó dividida en dos grandes grupos: antiperonistas y peronistas. Estos últimos, sin posibilidad de mostrar su existencia públicamente, se fueron auto-organizando en la llamada Resistencia Peronista.

La Resistencia Peronista surgió como un movimiento inorgánico, los militantes peronistas comienzan a nuclearse en los barrios, en los lugares de trabajo y estudio. Las acciones de protesta eran encubiertas, individuales y colectivas y consistían en sabotajes, huelgas, toma de los lugares de trabajo, interferencia a radios para dar a conocer algún comunicado, colocación de bustos de Perón y Evita en los barrios, asalto a comisarías para confiscar armas, pintadas en las paredes con el símbolo V y P . Se llevaron a cabo levantamientos cívico-militares como el encabezado por el general Juan José Valle —fusilado sin juicio previo, como así también a militantes preronistas en los basurales de José León Suárez, en junio de 1956—. También se iniciaron experiencias guerrilleras rurales, como la de los Uturuncos, desarrollada en Tucumán y Santiago del Estero, entre octubre de 1959 y junio de 1960. A partir de 1955, el peronismo representó y canalizó las críticas y la rebeldía contra los gobiernos de facto del período y trató de generar medidas revolucionarias que apuntaban a lograr la democracia y la independencia económica.

En Argentina, el retroceso en los derechos políticos, sociales y económicos que los trabajadores habían conquistado encaminó –sobre todo a los integrantes de la Resistencia peronista y grupos de izquierda- a forjar un fervor revolucionario para alcanzar objetivos bien definidos: liberación nacional y revolución social. Dos objetivos que en la década del ‘70 serían sintetizados en el concepto de lucha antiimperialista. La Resistencia peronista trabajaba por la concreción de esos ideales y también por el retorno de Perón.

A medida que crecían las medidas antipopulares y la represión por parte del gobierno de facto denominado “Revolución Argentina” (1966-1973), creció la resistencia de algunos partidos políticos, que también fueron desarrollando su brazo armado que generalmente funcionaba desde la clandestinidad. Tal el caso del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) que contaba con el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP); también en el movimiento peronista surgieron organizaciones armadas como Montoneros y Fuerzas Armadas Peronistas (FAP).

En 1971 asumió Lanusse, que veía en la legalización del peronismo la solución a los crecientes problemas —descontento popular, actividad guerrillera, mayor nivel represivo—. Promovió conversaciones con Perón, quien luego de su regreso al país en 1972, auspició la fórmula Cámpora-Solano Lima que se impuso ampliamente en los comicios del 11/3/1973. Cambio con justicia social era la esperanza que el pueblo alentaba.