Respuestas

2013-10-13T22:16:39+02:00
Era la primera vez que salía solo, tan tarde, a la calle. Tenía un poco de miedo. Y, cuando pasó por delante del parque, tan grande y tan oscuro, comenzó a correr. Llegó al huerto casi sin aliento. Le costo meter la llave en la cerradura. Al final, la puerta se abrió con un chirrido. Todo lo demás estaba en silencio. Ingo llamo a Drago por su nombre, primero en voz baja y, después, cada vez más alto.
- ¡Drago! ¡Draguituko! ¿Dónde estás?
El huerto todavía parecía más salvaje, como su desde la tarde aún hubieran crecido más cardos y ortigas. Se abrió paso entre rastrojos, buscó junto a la caseta. El colchón estaba vacío. Ni una huella de Drago. Al final se dio por vencido y se quedo parado. No sabía dónde buscar. No se oía nada. Sólo el viento de la noche movía las hojas.
De repente, oyó un ronroneo. Venía de arriba. Ingo levantó la cabeza y vio a Drago sentado en el peral.
- ¡Drago! ¿Cómo has subido?

Drago ronroneó más alto. Estiró dos hermosas alas y planeó hasta bajo, directamente a los pies de Ingo. Ingo notó cómo su corazón dejó de latir por un momento.
-¡Oh, draguituko! ¡ya… puedes… volar!
Intento acariciarlo, pero Drago se fue para atrás. Ingo supo, aun sin acariciarlo, que los dos bultos de su espalda se habían convertido en dos alas.
- ¿Ahora, te marcharás? - le preguntó.
Drago levantó la cabeza. La luz de la luna se reflejaba en sus ojos. De su garganta salió un sonido, que Ingo no había oído nunca. No era ni un ronroneo ni un gruñido; más bien una llamada extraña y melancólica.
- Pues vete cuando quieras… - le dijo Ingo.
Drago se volvió hacia la verja y emprendió en vuelo, cortando el cielo con sus alas. Miró hacía atrás, por si Ingo lo seguía. Con un ronroneo indicó que lo acompañara. Aleteando salió del huerto y, por encima de los tejados, cruzó la calle, hasta llegar al parque.