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2013-09-30T03:31:19+02:00
El hambre, la capacidad de degustar, la debilidad causada por la hambruna, el placer al comer, todos estos, se deben al hecho de que la comida existe, y a su estrecha relación con nuestra sustentabilidad. En un sentido, el tener hambre (un hambre física, no conceptual), este primer nivel de vacío, de deseo de satisfacción, de capacidad y necesidad para satisfacerlo, nada sería, incluso no existiría si la comida no existiera en nuestra realidad. Pero como existe y parte de nosotros se debe a ella, la esperamos. El hambre (moderada o desesperada en tiempos de guerra) es esa esperanza (en una metáfora muy vaga).

Si no hubiera comida, el hambre no existiría.
La comida -siguiendo esta misma línea de pensamiento-, es una imagen de otra cosa más grande, viene a ser su sombra. El comer es la sombra patética de la saciedad, una que es inalcanzable en el plano terreno, dado que siempre debemos de seguir comiendo para vivir. El estado alcanzado al saciar nuestra hambre sólo permanece por un momento, largo o corto, que nos hace saber de manera velada lo que se siente estar en independencia; ser humano inmortal con la panza llena.
2013-09-30T05:05:14+02:00
Ícese de una obra imaginativa, nacida de las mismísimas entrañas del hombre culto, del hombre pensante…la cocina. Esta, y el alimentocomo tal han sido desde el principio el universo divergente y convergente del hombre; este, guiado por su paladar a dado al mundo su forma a través de los moldes del gusto. Ha conquistado las tierras y de su seno a sacado y producido los frutos de su mismísima evolución, capturando al primate, liberando al sapiens de su atadura animal- esta misma relación se puede encontrar en las teorías evolucionistas, aquí cito a Lamarck, «La función crea el órgano» frase que resumen su tesis fundamental transmisión de los caracteres adquiridos como origen de la evolución; fue esa misma capacidad de cocer y transformar los alimentos crudos, haciéndoles de mas fácil deglución, lo que permitió desarrollar cerebros más complejos en los primeros homínidos- El instinto ha sido su atisbo para colonizar todas las fronteras en las mesas de variedad de naciones, de lenguas, de gentes; es en sí misma una entidad viva, una fuerza de la naturaleza, imparable, colosal, propositiva y por suerte cosmopolita. Y como verdad, en buena medida, Aristóteles decía: “El mundo trabaja por dos cosas; la primera, para tener la manutención, y la otra era para poderse juntar con hembra placentera”, libro de buen amor, est. 71.