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2013-09-24T00:03:00+02:00
La recuperación mundial está cobrando fuerza, pero los riesgos a la baja aún podrían jugar un papel importante. Según las proyecciones incluidas en la última edición de Perspectivas de la economía mundial, el crecimiento del PIB real mundial será de 4½% en 2011 y 2012, ritmo ligeramente menos vigoroso que el 5% registrado el año pasado. Se prevé que en las economías emergentes y en desarrollo el PIB se expandirá a un ritmo mucho más rápido —de 6½%— que la tasa más débil, de 2½%, proyectada para las economías avanzadas. Este escenario de crecimiento, y las políticas monetarias acomodaticias de los principales bancos centrales, reactivaron los flujos de capital hacia las economías emergentes. También ha provocado —junto con los shocks de oferta adversos y la preocupación por la inestabilidad política en Oriente Medio y Norte de África— un aumento de los precios de las materias primas hasta niveles cercanos a los registrados antes de la crisis de 2008–09. Los principales riesgos a la baja comprenden i) los precios del petróleo más elevados que los proyectados actualmente por los mercados de futuros; ii) las importantes vulnerabilidades fiscales y financieras que están detrás de la reciente evolución favorable de los mercados, especialmente en la zona del euro; y iii) el recalentamiento en las economías de mercados emergentes. En estas circunstancias, se prevé que la recuperación en Europa se afiance. En esta edición de Perspectivas económicas regionales se proyecta un crecimiento para toda Europa de 2,4% y 2,6% en 2011 y 2012, respectivamente, después de crecer al 2,4% el año pasado (cuadro 1). En el escenario de referencia, se proyecta que la inflación repuntará hasta 3,8% este año impulsada por la reactivación económica y los elevados precios de las materias primas antes de bajar nuevamente para situarse en 3% en 2012. Esta trayectoria se basa en el supuesto de que el fuerte aumento de los precios de los alimentos y la energía seguirá siendo temporal y no provocará una inflación generalizada a través de los efectos de segunda ronda, evitando la necesidad de endurecer fuertemente la política monetaria, lo que podría dañar la recuperación.