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2013-08-26T01:41:21+02:00
Sin el freísmo jamás  hubiera habido golpe militar. Fueron los ex edecanes de Frei quienes lo planificaron Bonilla y  Arellano  los  Frei padre e hijo apoyaron  el golpe no lo olvides nuncaEstas dos personalidades han tenido el rol central en la tragedia chilena, a partir de los revolucionarios años 60. Eduardo Frei y Salvador Allende - que de amigos pasaron a ser enemigos - se han reencontrado con la muerte en distintos momentos históricos, propinada por la misma mano criminal del innombrable:  Allende, heroicamente en el combate de La moneda y, Eduardo Frei, asesinado por medio de sustancias químicas, en la otrora elegante Clínica Santa María.Creo que la vida humana se construye en base a una serie de episodios  distintos, donde es difícil encontrar un hilo conductor. Es cierto que Frei fue, fundamentalmente, un personaje político que creía más en la evolución que en cambios revolucionarios: no es el mismo Frei el de los años 40 y el gobernante de los 60, que el opositor a Allende de los 70 y el contradictor a Pinochet, de los años 80: son varios personajes en muy distintas situaciones. Con motivo del 25 aniversario del asesinato de Eduardo Frei Montalva, se provocaron en mí varios recuerdos de infancia: mi padre, Rafael Agustín Gumucio, cofundador la de Falange nacional, contaba entre sus amistades con puros políticos y  mi universo de niño se desenvolvía entre futbolistas y políticos; yo los miraba como unos gigantes y tenían algo de mágico, como la famosa niña del teatro francés, que actualmente tiene locos a santiaguinos chicos y a grandes. Los falangistas eran, para mi mentalidad infantil, como grandes albatroses, de risas estertóreas a partir de chistes que no comprendía.En el local de la Falange, en la calle Alameda 360, frente al Cerro Santa Lucía, el retrato de mi abuelo, Rafael Luis Gumucio Vergara, presidía la sala del Consejo Nacional, y yo era su predilecto como primer nieto, (los niños siempre han sido partidarios de los abuelos, para sacarle pica a los papás). En 1946, mi abuelo había decidido apoyar al candidato conservador, el social cristiano Eduardo Cruz-Coke, quien aparentaba tener ideas progresistas. Mi padre, Eduardo Frei y Bernardo Leighton eran partidarios de apoyar al candidato radical de izquierda, Gabriel González Videla, pero como los niños son "momios" y apegados al abuelo, mi primera aproximación a la política fue bastante derechista. En ese tiempo, la Falange era un grupúsculo, bastante mesiánico y discutidor; claro, visto con ojos de la época, aparecía como un sector avanzado del cristianismo, respecto de una derecha, como siempre, ultrarreaccionaria.Los falangistas constituían una élite bastante lectora y culta, si se le compara con la miserable clase política actual, que apenas ojea los diarios reaccionarios. Se conocían de pe a pa las encíclicas sociales de los Papas, las obras de Maritain, de Mounnier, de Peguy, León Bloy, y tantos otros, que representaban la avanzada religiosa, contra un catolicismo, fundamentalmente fascista. Durante este período - en los años 40-50 - podemos ubicar a Frei Montalva en el sector partidario de la alianza y participación en los gobiernos radicales, que se contraponía al vanguardismo purista de Jaime Castillo Velasco.Frei, con razón, es ubicado por la historiadora Sol Serrano dentro de un tipo de historiografía decadentista: en efecto, era admirador de Alberto Edwards Vives, que se hacía llamar a sí mismo el "el último de los pelucones", pues el nombre lo dice todo; su modelo era la república portaliana, y toda la historia posterior a los pelucones era una seguidilla de intentos políticos liberaloides y que llevaron al derrumbe de lo que él llamaba "el Estado en forma". En 1949, Frei escribió la continuación de la historia de los partidos políticos, que había comenzado Edwards Vives - en este caso, abarcaba el período posterior a 1925 -. Frei siempre admiró la obra de Edwards Vives, sólo manteniendo reservas y críticas sobre la participación de Edwards en el gobierno dictatorial de Carlos Ibáñez. Frei era un intelectual de fuste: publicó (1937) Chile desconocido; (1941) Política y espíritu; (1951), Sentido y forma de la política; (1955), La verdad tiene su hora, y muchas obras más.Cuando niño, me impresionaban los actos de la Falange: en general, se realizaban en teatros, que olían a ácido úrico, (como el Baquedano y el Miraflores). Después cuando estos jóvenes falangistas pasaron a ligas mayores, se atrevieron con el Caupolicán, en esos tiempos un monstruo con capacidad   para 9.000 personas, casi toda la Falange en el primer distrito de Santiago. La película siempre era la misma: hablaba Frei, atildado y analítico y después Radomiro Tomic, que comenzaba con una frase del evangelio, pronunciada con un tono casi imperceptible, para después levantar la voz y volver locos a sus partidarios con retórica rimbombante; hoy, que apenas berrean los parlamentarios y nadie escucha arias operáticas, pues algunos prefieren, con razón, dedicarse al porno en su computador personal, estos efluvios místicos serían  un poco risibles, pues  ¿a quién le importa las ideas? Y menos tratar de convencer a los demás.En 1952, los electores estaban hartos de los radicales: habían ganado fama de ladrones, apitutados y oportunistas; la política del "péndulo" -aliarse indistintamente con la derecha e izquierda - tenía aburrida a la sociedad. A partir de ese año, Eduardo Frei intenta, por primera vez, ser candidato a la presidencia .