Respuestas

2013-06-03T06:01:06+02:00
Sus principales características son:




• Vender empresas transnacionales y de gobierno
• Beneficiar a la oligarquía
• Competir con países desarrollados sin ser un país competente
• no intervención del estado
• libre comercio
• aumento de multas y de impuestos




social

A finales de los años ochenta y hasta la actualidad, en medio de ajustes y reformas estructurales, y de una miseria masiva, la población objetivo de la política social, ha sido la que se ha encontrado en pobreza y pobreza extrema.
Algunas consecuencias de esta política que vivimos son las siguientes:
Pobreza, desempleo, control, mas poder a los que ya lo tienen, desigualdad económica, diferenciación en las clases sociales; plusvalía.
La mutación más sustantiva que se ha dado en este campo de la política social es la focalización de las intervenciones sociales del Estado. El pasaje de las políticas universales a políticas orientadas a resolver situaciones de pobreza extrema a través de canastas básicas de bienes y servicios.
Las principales características de ésta política antisocial son:

• Ofensiva patronal contra los sindicatos
• Crece el desempleo
• Abandono de políticas de bienestar social
• Regresan las jornadas laborales de mas de 8 horas diarias
• Cierre de instituciones de seguridad social
• Bajan salarios reales
• Baja la calidad de vida
• Privatización de instituciones de seguridad social

economica

Economía



Durante el salinismo el crecimiento fue bastante desigual y, en conjunto, pobre. Pero su herencia es terrible. El producto interno bruto (P1B) casi no creció cn 1993 (0.4%), pero el año electoral de 1994 sí (3.5%). Sin embargo, en 1995 volvió a caer, y de forma espectacular, brutal, no experimentada desde los peores días de la revolución mexicana: alrededor de 8%.

La estabilización de precios fue uno de los grandes orgullos del salinismo. Para lograrlo se sobrevaluó el peso y como resultado el déficit externo creció y creció. En 1989 el déficit en cuenta corriente era ya de seis mil millones de dólares, pero en 1991 había saltado a casi dieciséis mil millones y para 1994 fue muy superior a los veinte mil millones. La aparente prosperidad estaba, pues, montada en un irnpresionante desbalance en el intercambio de México con el resto del mundo.
La inflación, que en la segunda mitad de los ochenta había llegado a más de 150% anual, para 1991 había bajado al 18% y al final del salinismo llegó a la ansiada meta de un dígito. Sin embargo, en 1995 todo cambió y los cálculos del propio secretario de Hacienda situaron la inflación en 45%, pero otros menos optimistas la pusieron en bastante más de 50%. El gran sacrificio por lograr la inflación de un dígito se fue por la borda.
La deuda externa total que había llegado a los cien mil millones de dólares al cierre del sexenio de Miguel de la Madrid, empezó a descender con Salinas. Pero en 1990 volvió a aumentar y ahora su crecimiento simplemente se disparó. A mediados de 1995 se calculaba que el monto de esa deuda llegaba a la impresionante suma de ciento sesenta y dos mil millones de dólares e iba a seguir creciendo. El futuro está hipotecado.
Del total de la población mexicana ocupada, 63% reportó ingresos diarios equivalentes a no rnás de dos salarios mínimos, y sólo 7% superaba los cinco salarios mínimos. Una forma más de decir lo mismo: datos tomados de un trabajo del profesor Fernando Cortés muestran que, si bien en el 1984-1988 el ingreso monetario de los mexicanos aumentó en promedio 18%, entre el 10% más pobre apenas subió 8%, mientras que en el 10% con mayores ingresos subió 39%; para el 1989-1992, el aumento total del ingreso monetario fue de sólo 6%, pero el 10% de los mexicanos más pobres veía disminuir su ingreso en 11%, en tanto el 10% más afortunado lo veía aumentar 17%.