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  • Usuario de Brainly
2013-05-29T03:55:55+02:00
Las palabras iniciales (usadas como título) de la más célebre de las cuatro antífonas del Breviario de la Santísima Virgen María. Se reza desde las primeras vísperas del domingo de la Trinidad hasta la nona del sábado antes de Adviento. Se señala una excepción en el “Dict. de liturgie” de Migne (sub voce), a saber que en el rito de Châlons-sur-Marne se sitúa desde la Purificación de la Santísima Virgen hasta el Jueves Santo. Otra variante, peculiar de la catedral de Espira (donde se canta solemnemente cada día “en honor de S. Bernardo”), puede haberse basado en una de las dos leyendas que relacionan la antífona con el santo de Claraval. Una leyenda relata que, mientras el santo actuaba como legado apostólico en Alemania, entró (la víspera de Navidad de 1146) en la catedral con el canto procesional de la antífona, y, cuando se cantaron las palabras “O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria”, se arrodilló tres veces. Según la narración más común, sin embargo, el santo añadió la triple invocación por primera vez, movido a ello por una repentina inspiración. “Placas conmemorativas fueron marcadas en el pavimento de la iglesia, para señalar las pisadas del hombre de Dios a la posteridad, y los lugares dónde tan emotivamente imploró la clemencia, la misericordia y la dulzura de la Santísima Virgen María “ (Ratisbonne, “Vida y época de San Bernardo”, ed. americana, 1855, p. 381, donde se dan detalles más completos). Se puede decir de pasada que la leyenda se presenta como muy dudosa por varias razones:
1.La narración se originó aparentemente en el Siglo XVI, y relata un hecho ocurrido en el Siglo XII;
2.El silencio de los contemporáneos y de los compañeros del santo es de cierta significación;
3.El argumento musical sugiere un único autor tanto de la antífona como de sus palabras finales.La autoría es actualmente atribuida por lo general a Hermann Contractus (vid.). Durandus, en su “Rationale”, la atribuyó a Petrus de Monsoro (muerto hacia el año 1000), obispo de Compostela. También se ha atribuido a Adhémar, obispo de Podio (Puy-en-Velay), por lo que se le ha titulado “Antiphona de Podio” (Antífona de Le Puy). Adhémar fue el primero en pedir permiso para ir a la Cruzada, y el primero en recibir la cruz del Papa Urbano II.