Respuestas

2013-05-29T02:09:50+02:00
El impuesto al patrimonio versus la deficiente administración tributaria
Por Miguel Angel Espinoza

En reiteradas ocasiones he manifestado que es necesario que en El Salvador se aumente la recaudación tributaria, ya que a nivel de América Latina estamos en los últimos lugares, solo superado en la ineficiencia por Haití y Guatemala, no es necesario ser experto en economía mundial para saber que con bajos niveles de recaudación un gobierno jamás podrá satisfacer las necesidades mínimas de la población, por lo que nunca saldrá del subdesarrollo, eso lo sabe el gobierno, lo saben los empresarios y los sabemos todos en este país.

En este momento El Salvador tiene graves problemas de delincuencia y de desempleo, con servicios deficientes de salud, educación, vivienda etc. Siendo la delincuencia el problema más grave que nos afecta a todos por igual, el Ejecutivo entonces ha decido impulsar el IMPUESTO PATRIMONIAL a los grandes capitales, cuando se anuncia sin más explicaciones, la mayoría cree que si solo van a pagar los grandes capitales no hay problema, por que entonces no nos va afectar a los que no tenemos un patrimonio alto, lo cual la práctica va a demostrar que no esa así, ya que las empresas van a buscar la forma de trasladar este nuevo pago a todos los consumidores y por lo que al final todos vamos a terminar pagando este nuevo impuesto.

También he manifestado que colocar nuevos impuestos sin antes hacer grandes esfuerzos para hacer eficiente la recaudación de impuestos con las leyes vigentes, es la salida “más fácil” que un Ministro de Hacienda puede plantear. En el presente gobierno que esta por cumplir dos años, la Administración Tributaria y Aduanera no han demostrado ni el más mínimo esfuerzo para aumentar la recaudación tributaria, vía controles y fiscalización, tan mal andan las cosas, que en apenas dos años ha habido cuatro Directores de Impuestos Internos y cuatro Directores de Aduanas, la pregunta obligada es, ¿los malos son los directores que han pasado por ambas direcciones o los malos son los titulares del Ministerio que son los responsables de nombrarlos?.

Seguramente el detalle anterior no lo conocen muchas personas en el país, y es que los últimos Directores de Impuestos han pasado sin pena ni gloria, esto podría ser un signo de los mal que anda la Administración Tributaria, considero que el Presidente Funes al cierre de su segundo año de gestión, tendrá que hacer un profundo examen a los resultados de la Administración Tributaria y tomar de inmediato las medidas correctivas, que le permitan sacar del hoyo en que actualmente se encuentra esa institución.
Creo que todos los que pagamos impuestos en este país tenemos el derecho de exigir resultados a los ministros del gobierno, ya que al final si se implementa un nuevo impuesto que aparentemente solo afectará a 2000 personas y empresas, tenemos que estar claros que esa carga tarde o temprano caerá sobre la espalda de todos los salvadoreños.
Por lo que le hago nuevamente un llamado al presidente Funes a que ponga a trabajar la maquinaria tributaria, con mucha innovación y creatividad y pero sobre todo con mucha voluntad política, lo cual no duda hará crecer la recaudación tributaria, para que al final todos en este país paguemos impuestos en forma equitativa y de acuerdo a nuestra capacidad económica
2013-05-29T02:10:04+02:00

El Aleph


Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el Aleph.

Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.Jorge Luis Borges.