Respuestas

  • Usuario de Brainly
2013-05-23T01:27:22+02:00
La respuesta esta aca ya
Causas internas:
* Debilidad y desprestigio de la monarquía
* Rivalidad entre criollos y peninsulares
* El sistema de funcionarios (La burguesía criolla, fortalecida por el comercio e influida por las nuevas ideas, esperaba la oportunidad para acceder a la conducción política)

Causas externas:
* El contexto de la época: - independencia de EEUU (1776) - Revolución Francesa (1789) - La Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano - Revolución industrial, etc.
* El trono vacante (renuncia de Carlos IV y su hijo Fernando VII)
* Causa desencadenante: invasión de Andalucía y disolución de la Junta Suprema

¡La mejor respuesta!
2013-05-23T01:27:34+02:00
El año 1809 llega a su fin y en Buenos Aires, las divergencias entre criollos y españoles se hacen cada vez más profundas. El Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros intenta mitigar esas disensiones con medidas prudentes, pero ello no basta. La conspiración de los criollos flota en el aire y día a día son más concretas las informaciones que recibe el mandatario de que se trama una conmoción del orden institucional. El 14 de Mayo de 1810, el barco de guerra inglés Mistletoe arriba a Buenos Aires, trayendo impresos con informaciones de Cádiz fechadas el 4 de Febrero; ellas confirman categóricamente los rumores que ya circulaban con profusión en el Río de la Plata. Pero, además, llega con la nave británica la noticia de que el día anterior, 13 de Mayo, ha anclado en Montevideo la fragata británica Juan Paris, con informes más actualizados. De este modo, se sabe en Buenos Aires que los franceses están ya muy próximos a Cádiz, que la Junta Suprema ha sido disuelta 

El 17 de Mayo aparecen en Buenos Aires unos impresos oficiales con el título: “Copia de los artículos de la “Gazeta de Londres” de 16, 17 y 24 de febrero último, referentes a los sucesos de España”. En ellos se incluye el Real Decreto firmado por el Presidente de la Suprema Junta de España, Arzobispo de Laodicea, por el cual se creaba el Consejo de Regencia que entraría en funciones el 2 de Febrero en la isla de León. El mismo día 17, los cabecillas de la conjura recurren nuevamente ante los jefes militares en demanda de apoyo. Saavedra está fuera de la ciudad y Martín Rodríguez se niega a tomar medida alguna en ausencia del Jefe de los Patricios.
Cisneros, entretanto, no ignora lo que está ocurriendo. Quizás para poner un dique al conflicto que se avecina, publica el 18 una proclama destinada “a los leales y generosos pueblos del Virreinato" por el cual Cisneros asegura que no apetece el mando, sino la gloria de luchar en defensa del monarca contra toda dominación extraña. Finalmente, previene nuevamente al pueblo sobre los “genios inquietantes y malignos” que procuran crear disensiones. Ese mismo día llega Saavedra a Buenos Aires. Por la noche preside una reunión en casa de Nicolás Rodríguez Peña y se traza entonces el plan a seguir: el punto de partida será una convocatoria a Cabildo abierto. Buenos Aires”. En ella se confirma la gravedad de la situación y exhorta a mantener el orden y la paz. 

21 de Mayo de 1810 a las 9 de la mañana se reúne el Cabildo, e inicia sus trabajos con la rutina habitual, pero al poco rato debe interrumpirlos. La Plaza de la Victoria está ocupada por unos 600 hombres armados de pistolas y puñales, que ostentan en el sombrero un retrato de Fernando VII y en el ojal de la chaqueta una cinta blanca, símbolo de la unidad criollo-española. La multitud, encabezada por Domingo French y Antonio Luis Beruti, grita airada que se llame a Cabildo abierto y se destituya a Cisneros. El escándalo que produce esta Legión Infernal - tal es su lema - causa alarma entre los cabildantes, que se apresuran a solicitar del Virrey que autorice la convocatoria; al oficio formal se agrega un pedido verbal de que la respuesta fuese urgente y afirmativa. Rápidamente, Cisneros borronea la autorización requerida y mientras los delegados del Cabildo entran a la sala para entregarla, otro cabildante corre en busca de Saavedra con el ruego de que ponga orden en la plaza.
La grita se hace entonces más concreta: clama que el Virrey sea suspendido y Leiva nada puede hacer para calmarla. En esos momentos entra Saavedra a la Sala Capitular y los cabildantes le piden que interponga su influencia ante los manifestantes para que despejen la plaza. Desde el balcón, el Jefe de los Patricios habla a la multitud, asegurándole que nada omitirían él y los demás comandantes para satisfacer las demandas populares. Pide luego la desocupación de la plaza y la tranquilidad necesaria para que los cabildantes puedan seguir deliberando. Los manifestantes se retiran, y el Cabildo se dedica entonces a estudiar la manera de convocar el congreso de vecinos. Terminado el debate, se procede a votar. La barra patriota escandaliza por cada voto: con vivas si son contrarios al Virrey, con desafueros si son favorables a Cisneros. La grita se extiende a la plaza, donde los "infernales" - que ahora, han agregado a las cintas blancas una rama de olivo, símbolo de la victoria - se hacen eco de lo que pasa adentro a través de elocuentes señales que se les transmiten desde el Cabildo. El 23 por la mañana se reúne el