Respuestas

2013-05-03T01:59:20+02:00

La Edad Media en España es el periodo comprendido entre los siglos VIII y XV aproximadamente, históricamente estas fechas se relacionan con la reconquista de la península (711) y la caída de Granada(1492). El fin de esta época en la literatura se puede marcar con la primera edición de la Celestina de Fernando de Rojas en 1499. Recibe este nombre porque se trata de un periodo intermedio y podríamos decir “oscuro” entre lo que conocemos como el mundo clásico y el Renacimiento.

Se divide en dos partes la Alta Edad Media hasta el siglo XIII, donde contrariamos la Edad Media en su punto cumbre con las características más destacadas y la Baja Edad Media, donde encontramos el comienzo de un cambio en la sociedad y en algunos casos vemos cierta influencia Renacentista.

LA ALTA EDAD MEDIA

La sociedad

La sociedad del momento estaba jerarquizada, es decir, estaba organizada en una

2013-05-03T02:01:16+02:00

es la denominación historiográfica de un periodo de más de mil años, entre los siglos V y XV, en el marco territorial completo de la península Ibérica, cuya identificación con la España actual ha sido objeto de debate esencialista acerca de qué sea España.1

Como hitos inicial y final suelen considerarse las invasiones germánicas de 4092 y la conquista de Granada de 1492.3

El reino visigodo, a partir de la batalla de Vouillé (507), abandonó su presencia en Galia y se centró en las antiguas provincias romanas de Hispania. Fracasado el intento de construir una sociedad dual, en la que la minoría visigoda se mantuviera rígidamente separada de la mayoría hispano-romana, a partir del III Concilio de Toledo (589) se fomentó la construcción de una sociedad y cultura comunes, con un gran peso de las instituciones eclesiásticas, bien adaptadas a las estructuras pre-feudales que se venían imponiendo paulatinamente desde la época tardorromana. Las debilidades internas no desaparecieron, permitiendo el rápido éxito de la invasión árabe de 711, que inauguró una prolongada presencia musulmana en España, redenominada como al-Ándalus. En el periodo del Califato de Córdoba (929-1031) alcanzó su cumbre, convirtiéndose en una potencia económica y militar e iniciando una verdadera "edad de oro" cultural que se prolongó mucho más allá de su desaparición como entidad política.

El surgimiento, consolidación y crecimiento de los reinos cristianos medievales peninsulares convirtieron ese periodo de ocho siglos, desde su punto de vista, en una "Reconquista" y "Repoblación" de todo el espacio peninsular, al que ya se denominaba "España" en las nacientes lenguas romances.4Se construyó una sociedad segregada en comunidades definidas de forma étnico-religiosa (judíos, moros y cristianos, en expresión de Américo Castro);5 y fuertemente militarizada (como la geografía, que se llenó de castillos); para la que el uso del término "feudalismo" es objeto de debate historiográfico.6 En lo que hay un consenso generalizado es en destacar el hecho de que, para la configuración de su personalidad histórica, fue decisiva la condición fronteriza cambiante que todas las zonas vivieron en una u otra ocasión.7 No obstante, las relaciones no fueron siempre violentas: oscilaron entre el enfrentamiento y la tolerancia, permitiendo activos intercambios demográficos, económicos y culturales. Muy frecuentemente, huestes cristianas fueron empleadas por musulmanes, y viceversa. Sólo en algunas ocasiones decisivas se produjeron enfrentamientos entre extensas coaliciones que respondían nítidamente a la división religiosa.

s la denominación historiográfica de un periodo de más de mil años, entre los siglos V y XV, en el marco territorial completo de la península Ibérica, cuya identificación con la España actual ha sido objeto de debate esencialista acerca de qué sea España.1

Como hitos inicial y final suelen considerarse las invasiones germánicas de 4092 y la conquista de Granada de 1492.3

El reino visigodo, a partir de la batalla de Vouillé (507), abandonó su presencia en Galia y se centró en las antiguas provincias romanas de Hispania. Fracasado el intento de construir una sociedad dual, en la que la minoría visigoda se mantuviera rígidamente separada de la mayoría hispano-romana, a partir del III Concilio de Toledo (589) se fomentó la construcción de una sociedad y cultura comunes, con un gran peso de las instituciones eclesiásticas, bien adaptadas a las estructuras pre-feudales que se venían imponiendo paulatinamente desde la época tardorromana. Las debilidades internas no desaparecieron, permitiendo el rápido éxito de la invasión árabe de 711, que inauguró una prolongada presencia musulmana en España, redenominada como al-Ándalus. En el periodo del Califato de Córdoba (929-1031) alcanzó su cumbre, convirtiéndose en una potencia económica y militar e iniciando una verdadera "edad de oro" cultural que se prolongó mucho más allá de su desaparición como entidad política.

El surgimiento, consolidación y crecimiento de los reinos cristianos medievales peninsulares convirtieron ese periodo de ocho siglos, desde su punto de vista, en una "Reconquista" y "Repoblación" de todo el espacio peninsular, al que ya se denominaba "España" en las nacientes lenguas romances.4 Se construyó una sociedad segregada en comunidades definidas de forma étnico-religiosa (judíos, moros y cristianos, en expresión de Américo Castro);5 y fuertemente militarizada (como la geografía, que se llenó de castillos); para la que el uso del término "feudalismo" es objeto de debate historiográfico.6 En lo que hay un consenso generalizado es en destacar el hecho de que, para la configuración de su personalidad histórica, fue decisiva la condición fronteriza cambiante que todas las zonas vivieron en una u otra ocasión.7 No obstante, las relaciones no fueron siempre violentas: oscilaron entre el enfrentamiento y la tolerancia, permitiendo activos intercambios demográficos, económicos y culturales. Muy frecuentemente, huestes cristianas fueron empleadas por musulmanes, y viceversa. Sólo en algunas ocasiones decisivas se produjeron enfrentamientos entre extensas coaliciones que respondían nítidamente a la división religiosa.