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2013-05-01T01:49:36+02:00
Vinimos por nuestra cuenta económica, aunque no disponíamos de demasiados fondos   para permanecer en el país, pero posteriormente obtuvimos trabajo en Potosí y Sucre, y ello nos   permitió subsistir esos cuatro años. Nuestro interés al venir a Bolivia tenía más de un motivo, uno de ellos se encuentra tratado   en la presente obra. Este interés consiste en lo siguiente: desde años atrás diversos investigadores   argentinos, y el alemán Max Uhle, habían comparado las culturas nativas del Noroeste argentino   con las de la costa peruana, sosteniendo que había relaciones entre ellas. De Bolivia, en aquellos   tiempos, prácticamente sólo se conocía, muy poco, la civilización de Tiahuanaco, y Max Uhle   también comparó una prehistórica cultura del N.O. argentino con esa civilización. Por cierto todas   esas comparaciones eran bastante vagas, pero en el momento aportaban una luz dentro de la   prehistoria de la zona Andina. Desde antes de pisar tierra boliviana ya nos habíamos planteado el problema general   siguiente: si se hacían comparaciones arqueológicas entre el N. O. argentino con la costa peruana,   el territorio boliviano que quedaba como zona intermedia tenía que darnos materiales   arqueológicos de tránsito de mucho más valor comparativo que todo lo que se conocía, y también   Tiahuanaco no podía ser la única cultura precolombina que se hubiese desarrollado en las   extensas regiones del Altiplano y los Valles de Bolivia. Ese aspecto "de tránsito" tuvo que ser   abandonado poco tiempo después, ante la extensa gama de nuevas culturas que fuimos   descubriendo, unas conectadas y otras no con lo mencionado anteriormente respecto a las   relaciones con la Argentina y Perú. Cuando no había transcurrido mucho tiempo de nuestra primera llegada a La Paz, partimos   para Potosí, donde comenzamos nuestros primeros descubrimientos arqueológicos. En realidad   entonces poseíamos bastante conocimientos teóricos sobre cómo debían realizarse los trabajos   arqueológicos pero no teníamos ninguna clase de experiencia en el terreno, por lo cual cometimos   lamentablemente más de un error, que somos los primeros en reconocer. Nuestro primer descubrimiento arqueológico en Potosí se realizó en la finca o hacienda   llamada Carma, apoco más de cuatro leguas de dicha ciudad. Allí descubrimos los restos de un   pequeño poblado en un cerrito situado al lado de la gran casa de hacienda, que había sido   propiedad del Presidente Frías.