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2013-04-23T17:55:38+02:00

El presente trabajo es un capítulo, prácticamente cerrado, de un libro de próxima aparición, La
estructura y la organización interna de los partidos políticos en América Latina, en el que se defiende la
necesidad de acercarse al estudio de los partidos en la región a través de otra dimensión que no sea la
puramente sistémica, que es la que con mayor profusión ha estado presente hasta la fecha. En este
sentido, es evidente que la evolución de los partidos políticos latinoamericanos queda bien reflejada en la
literatura politológica, que ha tenido históricamente un lastre triple de naturaleza muy distinta. En primer
lugar, el pobre asentamiento de la democracia en la región ha afectado muy significativamente al papel
relevante de los partidos y, consecuentemente, al interés del estudio de los mismos. Solamente desde
perspectivas nacionales específicas se registraron excepciones en función de la mayor relevancia de las
formaciones partidistas. En este sentido, los estudios sobre los partidos chilenos, uruguayos e incluso
colombianos fueron un eslabón inédito en el panorama regional. Si ya Ostrogorski había señalado al
comienzo del siglo XX que el advenimiento de la democracia rompió en pedazos la vieja estructura de la
sociedad política1
, ello no iba a ser menos para el alto número de países latinoamericanos que accedieron
realmente por primera vez en su historia a la democracia en las dos últimas décadas2
aunque fuera un
siglo más tarde. Pero la ausencia de un terreno democrático había supuesto un sesgo evidente de cualquier
estudio que hubiera querido tomar toda la región como un único marco de referencia3
.
Esta circunstancia explica el segundo lastre, que es la escasa presencia de estudios globales
comparados. Si los partidos eran una rara avis, más extraño resultaba todavía llevar a cabo análisis
comparativos de los mismos. La producción politológica se centró, luego se volverá sobre ello, en los
estudios de caso o en la comparación de ciertas áreas más desarrolladas como sucedía con el Cono Sur.
En tercer lugar, los estudios tuvieron una mayor centralidad en el ámbito sistémico, al abordarse
los análisis de los sistemas de partidos en un país concreto en un momento dado. Sendos elementos
sufrieron una modificación drástica a partir de la década de 1980 cuando la democracia se fue asentando
en todos los países latinoamericanos y haciendo que a través de la competencia electoral las
organizaciones partidistas comenzaran a funcionar regularmente. Sin embargo, los estudios en aquel
momento no terminaron de abandonar la dimensión sistémica, padeciendo un decepcionante fracaso entre
los politólogos a la hora de unir los dos tipos de estudios4
o, más aun, lo que esta misma autora había
señalado de manera genérica de estar dominado el estudio de los partidos por los estudios de los sistemas
de partidos5
. Se ignoraba así la división que dos de los trabajos más influyentes en la segunda mitad del
siglo XX habían realizado. Duverguer y, en menor medida, Sartori habían dividido sus respectivas obras
en dos partes perfectamente diferenciadas de partidos y de sistemas de partidos6
.
La falta de interés en las funciones que desempeñan los partidos en los sistemas políticos
latinoamericanos ha hecho, por tanto, que no se prestase interés al estudio de sus organizaciones. La
lógica era clara: si había unas organizaciones cuyo papel se consideraba irrelevante, no tenía demasiado
sentido prestar atención a cómo estuviesen estructuradas, a conocer sus normas de funcionamiento
interno. Esa lógica explica también que cuando se ha vuelto a tener algo de interés en estudiar los partidos