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2013-04-23T02:26:29+02:00

Primavera sobre la Tierra...! 

Camino tras la Luz, como el girasol lo hace tras el Sol...!

Huyeron las brumas,

se alejaron las lluvias

y una radiante mañana... el Sol , en el azul, brilló

con sus destellos de oro el mundo bañó;

la alondra, de nuevo, feliz y dichosa

la Tierra sobrevoló gozosa,

su dulce canto entonó

y lo hizo, al arroyo cristalino emulando,

y los mil un murmullos del Bosque,

a coro, le secundaron,

cientos de florecillas del valle

prendidas del talle,

felices danzaron

sus vestiduras de variopintos colores exhibieron,

saludando gozosas a la radiante Primavera

que al fin, como en un milagro de renovación,

brotó sobre la Tierra,

y la colmó de esperanza e ilusión ...

-- 

AnnLOuise


BAJO LA LUZDEL ALBA:


Bajo la luz del alba

abro mis pupilas a la fresca mañana

siénto el canto de las aves 

que sus melodias me deleitan en las

ramas ;



del alba coji prestadas las gotas de rocio

que trajo la madrugada para

rociar con ellas mi alma,


siento cercano un arroyo que el agua

mana pura y cristalina

ofreciendo vida a la tierra;

mis pensamientos en un instante

se deslizan bajo la luz del alba

con los trinos de las aves y con cada

gota de rocio que trajo la fresca

mañana .

2013-04-23T02:27:40+02:00
Érase una vez una vieja mujer que había pasado toda la vida en su caserío de las faldas de Jaizkibel, dedicada al cuidado de la familia, de la tierra y del ganado. No había destacado por ninguna otra cosa salvo por lo que queda dicho, pero había cumplido sus deberes con tal constancia que las fuerzas vivas, llegada la edad nonagenaria, decidieron dedicarle un homenaje con aurresku, ágape y discursos, para sorpresa de la anciana, ajena por completo a que su fidelidad a lo cotidiano pudiera despertar semejante admiración. No muy lejos de su casa solariega vivía un 'baserritarra' de pareja edad, también sacudido por los años, que tenía la costumbre de visitar a su vecina un par de veces a la semana. Ambos eran viudos y se guardaban afectos y respeto desde la juventud. Sucedió que, a los pocos días del homenaje, la nieta de la señora acudió a prepararle la cena como lo hacía diariamente y se la encontró sentada en su silla habitual, encogidita, con las manos juntas y la mirada fija en el ventanal que daba al monte. Había muerto repentinamente, sin ruido, como un suspiro, tal como había vivido. Sobre la familia del vecino recaía ahora el conflicto de cómo darle la noticia, temerosos de que se produjera alguna crisis de afecto imprevisible. Pero no contaban con la sabiduría que la edad va aportando a las gentes sencillas, aquellas que han cumplido su misión con naturalidad sin pensar para nada en sí mismas, sabedoras de que la existencia está jalonada de episodios, el último de los cuales es la muerte. Por eso, frente al temor de los allegados, el viejo José, al tener conocimiento del óbito, exclamó: -¡Qué bien! Ha hecho lo último que le quedaba por hacer.   espero que te ayudee::::::