Respuestas

2013-04-21T21:07:19+02:00

El mal no tiene origen. Tampoco el bien. Son solo conceptos humanos. Mera clasificación. En el reino animal no existe tal cosa. Un león no mata por maldad, solo por hambre. Un gato no te acaricia por bondad, lo hace porque le satisface a si mismo.

2013-04-21T21:10:48+02:00

El mal es su propio mal, y su origen es su propia oscuridad y confusión, incapaz de sentir amor , odia con vehemencia, suspira con arrogancia , y cree que su victoriaalgún día llegara .

Muerte, desolación, sufrimiento , llanto y crujir de dientes, así vive el mal. Por eso existe el mal, no hay en el, ni la mas pequeña semilla de bondad.

El insigne filósofo alemán del Siglo XVII, Gottfried Wilhelm Leibniz, plantea el origen del mal como privación. Postula la existencia del mal metafísico, el mal moral y el mal físico. Este ensayo se refiere, básicamente al mal metafísico, que es el principal y la causa de que existan los otros dos. Se tomará en consideración el planteamiento del origen del mal en autores como San Agustín, Descartes, y el del Bayle, se hará referencia a autores antiguos como Aristóteles y se tomarán en cuenta también los planteamientos de los autores contemporáneos a Leibniz como Spinoza y Hobbes. El origen del mal metafísico como limitación o privación en la criatura como algo inevitable porque ésta no es Dios, corresponde a una línea de pensamiento cristiano que se encuentra en San Agustín, Santo Tomás y Descartes, principalmente. En estos filósofos, encontramos el origen del mal en el status ontológico de la criatura. Lo que es propio de Leibniz es justificar este mundo como el mejor de los mundos partiendo de los mundos posibles que había en el entendimiento de Dios, de los cuales Dios escoge el mejor.

 

el origen del mal para San Agustin

Desde las profundidades de una vida de errores sin fin es rescatado por la fe y la razón San Agustín. 
Para San Agustín la felicidad auténtica y el objetivo último del comportamiento humano es la sabiduría que se encuentra en las profundidades de uno mismo, que nos muestra a Dios y que se revela a través de la conciencia.
San Agustín realiza la búsqueda de Dios desde la racionalidad, después de haber pasado por el maniqueísmo y de haber vivido una vida, esclavo de sus deseos instintivos.
Agustín nació al norte de África, en poder de Roma. Su padre era funcionario municipal y era pagano, mientras que su madre era cristiana. Esa diferencia provocaba tensiones en la vida familiar pero ambos progenitores estaban de acuerdo en procurar a Agustín una buena educación.

Agustín buscaba la fe a través de la razón y Cristo era el objetivo de su búsqueda. Estaba obsesionado por el origen del mal. Se preguntaba cómo Dios, que era toda bondad, permitía la existencia en el mundo del mal.

La explicación dualista que le daba el maniqueísmo sobre la existencia del mal, como una fuerza externa en lucha con Dios en esta vida, de la cual el hombre no tenía responsabilidad, le aligeraba la culpa por su propia conducta moral que lo atormentaba.

Pero la muerte de un amigo lo sumió en una profunda depresión y le hizo sentir el absurdo de la vida que lo obligaba a seguir viviendo.

Agustín abandonó el maniqueísmo cuando el obispo maniqueo Fausto no le pudo dar respuestas racionales a sus preguntas, sino palabras poco documentadas más cerca de la magia que de la razón.

Desilucionado se fue a Roma con la intención de convertirse en profesor de retórica.

La interpretación de las Sagradas Escrituras que el obispo Ambrosio proponía en sus prédicas enseñó a Agustín una nueva manera de encarar estos textos, que satisfacía su necesidad acuciante de encontrar una vía intelectual que lo llevara a la paz mental y a la felicidad espiritual.

Agustín leyó textos neoplatónicos y extrajo una nueva definición del mal como ausencia del bien y la existencia de un Dios bueno y espiritual; y sobre todo, que el conocimiento y la sabiduría aportaban felicidad.

La filosofía se manifiesta para San Agustín como el camino para la búsqueda existencial, la vía del conocimiento y la realización personal a partir de la exploración interior.