Respuestas

2013-04-19T03:07:11+02:00

A pesar de que la tecnología actual proporciona cada vez más soluciones al problema de la emisión sonora indeseada por parte de diversos dispositivos, vehículos o instalaciones, diversos informes señalan que el ruido ambiente va en continuo aumento, particularmente en las grandes urbes así como en las proximidades de carreteras, aeropuertos y aerovías. Algunas de las posibles causas son el hecho de que las técnicas de control de ruido implican necesariamente un mayor costo financiero (que ni la industria ni los consumidores están dispuestos a afrontar), y el incremento exponencial de la cantidad de fuentes de emisión sonora parásitas y no parásitas. Sin embargo, existe otra razón oculta tanto o más importante: la supina desinformación que reina en la mayor parte de la sociedad sobre la cuestión del ruido, incluyendo lo referente a sus causas, sus efectos perjudiciales sobre el hombre y el ambiente, y sus soluciones. Esto conduce, entre otras cosas, a un comportamiento social negligente en cuanto al cuidado del ambiente acústico por el cual los individuos no sólo se permiten generar ruidos do nivel elevado sino que aceptan sin quejas y hasta de buen grado el ruido ajeno, ya sea individual o colectivo.

A lo largo de la historia remota y reciente, el enfoque más difundido para atacar este flagelo ha sido el de la legislación, estableciéndose en general diversos tipos y grados de infracciones y sus respectivas penas (multas, clausuras, etc.). Sin embargo, muy rara vez se legisla en el sentido de crear condiciones adecuadas para el cumplimiento espontaneo y voluntario de lo que prescribe la ley.

Uno de los mecanismos más efectivos para crear esas condiciones es, a nuestro entender, la educación. A través de ella es posible informar al individuo acerca de diversos hechos, así como inculcarle principios y hábitos de cuidado ambiental; en nuestro caso especifico (aunque sin limitarse a él), correspondientes al ambiente acústico.

Hay dos tipos básicos de educación: la sistemática, impartida en el ámbito de una institución escolar como parte del currículo de los estudios formales, y la asistemática, proporcionada fuera del ciclo escolar de una manera menos formal, generalmente aprovechando los medios de comunicación masiva. En este trabajo se enfoca la educación sistemática, quedando para un trabajo posterior la educación asistemática.

2. El ruido: un estímulo perjudicial

Diversos estudios han señalado en forma inequívoca que el ruido (sonido no deseado), aun si es de baja intensidad, afecta negativamente al ser humano en su actividad física e intelectual, así como en el esparcimiento y el descanso. Además de ocasionar simplemente molestias, las cuales de persistir pueden llegar a favorecer estados de estrés, el ruido produce otros trastornos como por ejemplo disfunciones digestivas, aumento de la presión arterial, taquicardias, perturbación del sueño, secreción anormal de hormonas, alteraciones del sistema inmunológico, interferencia con diversas actividades, reducción de la inteligibilidad de la palabra, etc. (Berglund et al., 1995). Cuando el nivel sonoro promedio con carácter laboral supera los 80 dBA, el riesgo de padecer hipoacusia (disminución auditiva permanente) se vuelve estadísticamente significativo (ISO 1999/90). En el caso de los niños y jóvenes, este riesgo no sólo es mayor sino que además se profundiza invadiendo además el área del aprendizaje y la cognición. En efecto, diversos trabajos han comprobado peores rendimientos escolares a corto y a largo plazo en el caso de niños expuestos al ruido en la escuela con respecto a aquellos que asisten a escuelas o aulas más silenciosas (Moch, 1986). También puede incidir negativamente en la formación de su personalidad, estimulando tendencias violentas (Navarra,1997).De acuerdo con la Constitución Nacional de 1994 todo habitante de la Nación Argentina goza del "derecho a un ambiente sano y equilibrado" (Constitución de la Nación Argentina, artículo 41,1994), y ello incluye, desde luego, al ambiente acústico.

El niño, abarcando bajo esta denominación también al adolescente, según la Convención sobre los Derechos del Niño (Constitución de 1a Nación Argentina, 1994) no sólo no está excluido de este derecho, sino que además debe recibir educación sobre higiene ambiental y debe inculcársele el respeto por el medio ambiente natural (Convención sobre los Derechos del Niño, artículos 24-2-e y 29-1-e). Si recordamos que esta Convención tiene rango constitucional, esto significa que el Estado Nacional está obligado a garantizar no sólo la provisión de un ambiente sano sino además la educación ambiental requerida para asegurar que la sociedad, a través de los individuos que la componen conozca las pautas para su cuidado y preservación. En otras palabras, el ambiente sano está indisolublemente ligado a la educación sobre su higiene o profilaxis. Es aquí donde se articula el proyecto descripto en este trabajo.