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2013-04-02T03:40:26+02:00

Las grandes invasiones que se abatieron sobre el Imperio romano desde finales del
siglo IV hasta mediados del siglo VI, empezando por los godos de Alarico y terminando con los longobardos de Alboino, constituyeron objeto privilegiado de la historiografía alemana desde el siglo XIX. Y ello por razones obvias. La mayoría de sus principales actores político-militares eran germanos, que habrían protagonizado así la primera
gran gesta de la nación germana, precedente histórico de la nación alemana (deutsche),
que ahora con la constitución del segundo Reich en el salón de los espejos del palacio
de Versalles parecía poder volver a cumplir con su pretendido destino de grandeza en
Europa. Por otro lado, y siguiendo la metodología institucionalista de entonces, parecía
oportuno prestar especial atención a las instituciones sociopolíticas (Verfassungsgeschichte) que habían encauzado esa dinámica de migración y fundación de nuevos Estados y etnias, en un proceso contradictorio de unificación y fragmentación política.
Esa historiografía alemana ochocentista llamaba “período de la migración de los
pueblos” (Völkerwanderungszeit) a la historia europea desde finales del siglo IV a mediados del VI. Centurias en las que se habrían desarrollado las grandes invasiones protagonizadas por pueblos, en su mayoría germanos, que habitaban al norte y al noreste
de las fronteras europeas del Imperio romano, que habrían acabado con la realidad estatal de este último en su porción occidental, dando en su lugar nacimiento a una serie
de reinos romanogermánicos. Este concepto de “migración de pueblos” quería ser fundamentalmente descriptivo, evitando cualquier valoración moral o política del proceso,
como hubiera sido la utilización del término “bárbaro” o similar, con evidentes connotaciones éticas. Prototipo de esa historiografía alemana sería la obra de Ludwig Schmidt
(1859-1917), Historia de las estirpes alemanas durante el período de la migración de
los pueblos, con un volumen dedicado a los llamados pueblos germanos occidentales y
otro a los orientales.1
Y resulta significativo que esta nomenclatura haya sido capaz de
superar el terrible trauma que para toda la cultura alemana supuso la derrota en la SeCHE LXXX, 2006, pp. 7-23.
1
Geschichte der deutschen Stämme bis zum Ausgang der Völkerwanderung. De ella hay dos ediciones diferentes, una de 1909 (Berlín-Munich) y otra de 1938-1940 (Die Westgermanen) y 1934 (Die Ostgermanen). En la solapa de la segunda edición dedicada a los orientales el editor muniqués se ufanaba de que
se trataba de un libro que el Führer consideraba especialmente útil para ser tenido por cada buen alemán en
su mesilla de noche; más significativos son los famosos Tischgespräche de A. Hitler en la fase final de la
guerra, en los que afirmó que de los períodos de la historia alemana el todavía más valioso era el del Imperio medieval, “esa gran epopeya” iniciada con la destrucción del Imperio romano (citado por E. NOLTE, Der