Respuestas

2013-03-21T22:12:53+01:00

El estudio de la desigualdad social ha estado tradicionalmente ligado
al de la pobreza de forma casi exclusiva. Generalmente se ha relacionado a
la pobreza con niveles bajos de ingresos, y habitualmente ésta se ha medido
a través de la renta de las personas o los hogares. En los debates y trabajos
académicos el tema siempre presente es el de determinar a partir de qué
umbral o nivel específico de renta se puede empezar a hablar de pobreza. Así,
pueden adoptarse distintos parámetros o formas de medir la pobreza, aunque
existen ciertas fórmulas básicas que gozan de mayor aceptación que otras.
Así, se ha convenido que la noción de pobreza relativa hace referencia a un
nivel de ingresos inferior a la mitad o menos de la media de ingresos que perciben en un contexto concreto hogares o personas. Los ingresos medios de
una determinada población en un momento concreto del tiempo es uno de los
criterios actualmente más usados para fijar bajo qué situación o nivel una
persona puede considerarse pobre. No existe pues un criterio universal o
absoluto, sino un criterio relativo, referido al momento en que se efectúa la
medición y al nivel medio de ingresos en un ámbito territorial determinado

2013-03-21T22:13:37+01:00

yo no soy maestrpo pèro he oido y observado que  ellos lo tom,an de la siguiente manera espero que te sirva 

 

 

Al analizar el concepto de sociedad nos basamos en ciertos rasgos característicos étnicos, políticos, religiosos, etc. que nos unen como un determinado grupo social, cuando en realidad en términos básicos,  la sociedad debería estar conformada simplemente por personas, seres humanos, individuos al fin.
En un mundo ideal no tendríamos que hablar de inclusión social, pues  hacerlo implica que aún en el siglo XXI  subsiste cierto tipo de EXCLUSIÓN.   Hay minorías, etnias, comunidades, grupos humanos que incluso hoy no gozan de los beneficios de una verdadera inclusión social. La exclusión  es una realidad aun existente para ciertos grupos minoritarios y ésta limita sus posibilidades de interacción, de accesibilidad a los servicios a los que tienen derecho y, básicamente, limita sus posibilidades de desarrollo, pues los seres humanos somos seres esencialmente sociales.
Uno de los grupos minoritarios que tradicionalmente se encuentra excluido de los beneficios de una sociedad, es el perteneciente a la discapacidad intelectual.  Las personas que pertenecen a este grupo (retardo mental, autismo y síndrome de Down) no reciben servicios básicos de salud ya que se los considera como enfermos “de nacimiento”, muchos de ellos no reciben servicios adecuados de educación por considerarse como un desperdicio, tampoco son aceptados en la convivencia diaria, pues por falta de conocimiento y temor a lo diferente, es muy probable que se piense que no es apropiado tener un amigo, un empleado o un compañero con discapacidad.
Entendiendo que la inclusión social resulta crucial para el desarrollo, sería apropiado incluirla como aspecto importante en el proceso natural de desarrollo del niño, joven  y adulto con discapacidad intelectual, pues lograr que la inclusión social verdadera se dé,  requiere de mucho trabajo y de múltiples apoyos, además de un cambio drástico en la mentalidad de la sociedad en general.