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¡La mejor respuesta!
2013-03-10T16:55:01+01:00

Sucedió el 4 de junio de 1913 en el hipódromo de Epsom Downs, unos 20 kms al sudeste de Londres. Una joven se lanzó a la pista y trató de sujetar por las riendas el caballo del Rey. El animal la arrollo y cuatro días después la joven dejaba de existir. Se llamaba Emili Davison. Numerosos espectadores juzgaron el sangriento espectáculo como un sacrificio en pro de una cuestión que en Inglaterra muchas mujeres apoyaban desde hacía largo tiempo: El movimiento sufragista femenino.

Pero no sólo en Inglaterra luchaban las mujeres por este derecho. También en otros países europeos, en América, y en otras partes del mundo, numerosas mujeres se hallaban dispuestas a levantar barricadas en defensa de su causa. Las iniciativas, al principio, revistieron cautela y moderación. Pero cuando los primeros y tímidos conatos resultaron infructuosos, se recurrió a procedimientos más radicales.

Al fin y al cabo, las ricas damas privilegiadas vivían ociosamente y cultivaban las artes. Sin embargo, la suerte de las féminas de clase media y baja, era muy diferente. Cooperaban con arduo trabajo a la manutención de la familia, bien como criadas, al servicio de las damas de elevada posición, bien realizando tareas en su casa o como operarias en las sórdidas cadenas de producción en las fábricas recién creadas. Desde comienzos del siglo XIX, la naciente industria utilizaba sin miramiento a las mujeres como mano de obra barata. Llegaban a trabajar hasta 17 horas diarias, y cobraban con frecuencia la mitad de salario que un varón; además se ocupaban del hogar.

En el año 1900 se promulgó en Francia una ley que limitaba a 12 horas la jornada de trabajo y precisaba un día de descanso a la semana. En Estados Unidos, las circunstancias de trabajo tampoco favorecían a la mujer. También allí se contrataban bajo duras condiciones de trabajo por la mitad de salario que los varones. No obstante, como las mujeres participaban de modo importante en los procesos de producción y en consecuencia, ganaban su propio dinero, pronto alcanzaron cierta independencia económica que las llevó a reivindicar los mismos derechos sociales, jurídicos y políticos que el hombre. Se iniciaba la época de los movimientos feministas, que hasta hoy no han perdido actualidad.

Si bien es cierto que la mujer actual, en los países desarrollados, goza de una posición y un futuro ciertamente prometedores, no debemos olvidar el coste que esto ha acarreado. Como he intentado transmitir a lo largo de este trabajo, la mujer nunca lo ha tenido fácil y cada peldaño en la escalera hacia la igualdad se ha conseguido a través de mucho tiempo de intolerancia, repulsa e intransigencia. La consecución de los ahora imprescindibles derechos fundamentales para la mujer, como es el caso del derecho al voto o a una educación libre e igualitaria se han plasmado a lo largo de siglos de lucha silenciosa (y silenciada) y, a veces, humillante. En el recientemente extinguido siglo XX es cuando se han llevado a cabo la mayoría de estos cambios, tanto jurídicos como de ideología pero ello no nos debe hacer olvidar que si esto ha sido así, ha sido gracias a la lucha de miles de mujeres y (algunos) hombres a lo largo de la historia.

A pesar de que en el pasado siglo se consiguieran cotas de libertad e independencia nunca conocidas, no debemos obviar en que esta lucha realmente no ha hecho nada más que empezar y que aún quedan muchas metas por conseguir. Desde la igualdad de oportunidades, expectativas y sueldos en la esfera laboral, hasta el cambio de roles con que la sociedad aún se empeña en etiquetar a la mujer y una más efectiva política social. Estos cambios, me temo, volverán ha costar tiempo y lucha, aunque la paulatina incorporación de la mujer a la política puede acelerar muchos de estos procesos.

La base sobre la que apoyar el definitivo cambio es, a mí entender, una educación tanto familiar como institucional realmente igualitaria. Es decir, en el que no se hagan diferencias de educación entre niños y niñas, como el impedir que el niño realice tareas domésticas, etc.., con el consiguiente abandono del caduco modelo patriarcal de la familia.

Siendo testigo a diario de que esta propuesta está lejos de ser realidad no me queda sino finalizar cayendo en el pesimismo, y llegando a la convicción de que en lugar de un cambio paulatino y silencioso, continuaremos siendo testigos de grandes cambios traumáticos. El tiempo dirá.

 

 

 

espero que te sirva ;) suerteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

2013-03-10T16:55:56+01:00

Solo eran amas de casa y si trabajaban, trabajaban más que el hombre.