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2013-03-08T03:22:51+01:00

El escultor abstracto leridano Xavier Sis plantó en la sede barcelonesa de la Fundación Pons una colección de esculturas que incorporan como novedad conceptual una luz electrónica que sobredimensiona las formas. Sis no deja nunca indiferente, es un artista experimental que, en esta ocasión, nos sumerge en las profundidades de un océano oscuro donde la luz no es sino una trampa de la forma, un gesto vital destinado a atraer presas o a despistar predadores. “Todo falaz para que permanezca e ilusorio para que se desvanezca en el confín de las épocas inciertas…”.
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El arte de Sis nos traslada muy lejos, mar adentro y por debajo de la zona batipelágica, a miles de metros de profundidad.

Las insondables profundidades abisales albergan una fauna de ciencia ficción, con apariencia monstruosa disimulada en un sortilegio de luz. Es la fauna abisal bentónica, hecha a los ambientes fríos, a la presión hidrostática descomunal y a la total ausencia de luz solar. Es un espacio yermo, sin vida vegetal, donde cada forma nutritiva es un tesoro extraído de la quimiosíntesis llevada a cabo por especies bacterianas. Peces extraños, cangrejos descomunales, pólipos e isópodos, grandes esponjas vítreas, lirios de mar pedunculados, sésiles de forma primitiva se resumen en esta exposición bajo la forma de contadas esculturas.

El inventario de la fauna abisal supera las 17.000 especies, pero Sis da forma abstracta a sólo un puñado. Seres mesopelágicos cobran en secreto una forma tridimensional que la luz reduce y divide. Es una biodiversidad que el ser humano acaba de descubrir, fascinado durante décadas por las incandescencias troposféricas y sin advertir las luces del fondo extremo del mar, ignorando que ambos mundos deparan luces y formas conexas.

Dice Sis: “El impulso de la creación artística surge de la voluntad de encontrar referentes personales estabilizadores para subsanar los espacios inquietantes y exigentes del mundo exterior, agotados por la arbitrariedad de las percepciones”. Su abstracción desafía los límites geométricos, relativiza las preconcepciones mentales, destila la percepción artística, sugiere belleza.

El espacio, escribe, “es el permanente enemigo de la abstracción”. La luz que embaraza sus esculturas rompe por completo la tercera dimensión, la profundidad, el concepto. Aristas cercenadas dan formas simples a objetos que flotan en la nada y que cobran vida como poemas icónicos. “La nada sigue siendo el continente de todo”, también en la soledad de las profundidades abisales, donde piedras, maderas, metal y luz electrónica se conjuran para remitir la imaginación del observador científico a la ensoñación de un mundo casi inasequible, en el que artilugios teledirigidos han sacado a la luz seres ignotos, extraños, se diría que de otra galaxia, pero tan de aquí como nosotros mismos.  

     
2013-03-08T03:24:47+01:00

El escultor abstracto leridano Xavier Sis plantó en la sede barcelonesa de la Fundación Pons una colección de esculturas que incorporan como novedad conceptual una luz electrónica que sobredimensiona las formas. Sis no deja nunca indiferente, es un artista experimental que, en esta ocasión, nos sumerge en las profundidades de un océano oscuro donde la luz no es sino una trampa de la forma, un gesto vital destinado a atraer presas o a despistar predadores. “Todo falaz para que permanezca e ilusorio para que se desvanezca en el confín de las épocas inciertas…”.
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El arte de Sis nos traslada muy lejos, mar adentro y por debajo de la zona batipelágica, a miles de metros de profundidad.

Las insondables profundidades abisales albergan una fauna de ciencia ficción, con apariencia monstruosa disimulada en un sortilegio de luz. Es la fauna abisal bentónica, hecha a los ambientes fríos, a la presión hidrostática descomunal y a la total ausencia de luz solar. Es un espacio yermo, sin vida vegetal, donde cada forma nutritiva es un tesoro extraído de la quimiosíntesis llevada a cabo por especies bacterianas. Peces extraños, cangrejos descomunales, pólipos e isópodos, grandes esponjas vítreas, lirios de mar pedunculados, sésiles de forma primitiva se resumen en esta exposición bajo la forma de contadas esculturas.

El inventario de la fauna abisal supera las 17.000 especies, pero Sis da forma abstracta a sólo un puñado. Seres mesopelágicos cobran en secreto una forma tridimensional que la luz reduce y divide. Es una biodiversidad que el ser humano acaba de descubrir, fascinado durante décadas por las incandescencias troposféricas y sin advertir las luces del fondo extremo del mar, ignorando que ambos mundos deparan luces y formas conexas.

Dice Sis: “El impulso de la creación artística surge de la voluntad de encontrar referentes personales estabilizadores para subsanar los espacios inquietantes y exigentes del mundo exterior, agotados por la arbitrariedad de las percepciones”. Su abstracción desafía los límites geométricos, relativiza las preconcepciones mentales, destila la percepción artística, sugiere belleza.

El espacio, escribe, “es el permanente enemigo de la abstracción”. La luz que embaraza sus esculturas rompe por completo la tercera dimensión, la profundidad, el concepto. Aristas cercenadas dan formas simples a objetos que flotan en la nada y que cobran vida como poemas icónicos. “La nada sigue siendo el continente de todo”, también en la soledad de las profundidades abisales, donde piedras, maderas, metal y luz electrónica se conjuran para remitir la imaginación del observador científico a la ensoñación de un mundo casi inasequible, en el que artilugios teledirigidos han sacado a la luz seres ignotos, extraños, se diría que de otra galaxia, pero tan de aquí como nosotros mismos.