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2013-02-17T06:49:18+01:00

El desarrollo humano depende fundamentalmente de las ideas, valores, prácticas, relaciones e instituciones comunitarias y sociales en las que crece la persona, la escuela incluida. Las ideas y valores (la cultura) de la comunidad funcionan como expectativas que la persona debe aprender, es decir interiorizar por medio de la interacción social. Las expectativas sociales se convierten en necesidades, intereses y capacidades que nos definen como seres humanos. El principio de la esperanza en el que nos hemos formado nos dice que aunque el ser humano está condicionado por su ambiente socio-cultural, puede mediante su pensamiento y acción entender, criticar y transformar su relación con dicho ambiente y con ello a sí mismo y a su ambiente.

Iniciamos una nueva centuria en medio de profundas transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales. La situación de crisis de valores que afecta a nuestra sociedades y que toca de cerca a nuestros niños y jóvenes , en muchas ocasiones tiene por consecuencia el desarrollo de actitudes y comportamientos alejados de valores morales, éticos y cívicos tradicionalmente tenidos en alta estima por nuestros pueblos.

La delincuencia, la agresión y la violencia, el uso de drogas, alcohol, tabaco,los estilos de vida egocéntricos, y consumistas, indiferentes a las necesidades profundas de sí mismo, de los otros y a las normas de sana convivencia social, son testimonio de esta situación de crisis.

Tanto la situación histórica como nuestros principios éticos, cívicos y religiosos nos obligan a promover la formación de personas y ciudadanos con nuevas capacidades y sensibilidades éticas y cívicas. La UNESCO ha dicho en este mismo sentido que los cuatro aprendizajes fundamentales para el siglo XXI serán aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos y a ser. Estas necesidades educativas de nuestro tiempo no se satisfacen con meros conocimiento y destrezas específicos; se trata más bien de fomentar el desarrollo de nuevas mentalidades; de nuevas estructuras conceptuales; de nuevas actitudes y sensibilidades; de nuevas habilidades generales o competencias humanas.

Vivimos un momento en la historia en que nuestros pueblos reconocen la necesidad de comenzar a entender y atender, en forma reflexiva, creativa y crítica, en nuestras familias, vecindarios y escuela, el proceso de desarrollo humano y, dentro de ello, el aspecto del desarrollo moral. La escuela tiene que dejar de ser mero centro de distribución de información y desarrollo de destrezas técnicas; debe transformarse en un espacio en el que se promueva en forma deliberada y coherente el desarrollo integral de los estudiantes en sus múltiples dimensiones.

¿Cómo podemos reestructurar nuestras familias, vecindarios, aulas, escuelas para que puedan ser agentes efectivos de desarrollo moral? Nos parece que hay tres cosas que podemos y debemos hacer:

Primero, tenemos que tener una idea clara de qué significa y qué pueden llegar a significar moral y ética hoy día, en el Siglo XXI, en nuestra sociedad. Sería un error pretender que la "moral y ética" en la que nosotros nos educamos va a ser la misma en la que eduquemos a nuestros niños y jóvenes.

Aunque los valores éticos y cívicos más generales puedan permanecer constantes en su núcleo esencial, su interpretación y jerarquía cambia o tono con las necesidades e intereses humanos que surgen históricamente. Muchos, por ejemplo, podemos habernos educado en una sociedad autoritaria, por no decir, dictatorial, y las sociedades autoritarias y dictatoriales generan un cierto tipo de moral y de ética; que es el que las dictaduras o sistemas autoritarios necesitan para sostenerse. Morales de la autoridad y la coerción, no de la libertad y la creación; de los deberes y no de los derechos; del cumplimiento de reglas y no de lucha por ideales; de la obligación y el respeto, no del amor, el cuidado y la solidaridad. Fundadas en la debilidades y faltas humanas, no en su grandeza y posibilidades.

Segundo, una vez que tenemos una idea clara de qué son ética y moral, debemos investigar cuáles son los factores o las condiciones que hacen que unos seres humanos sean ética y cívicamente "competentes" y otros "incompetentes". ¿Por qué unos seres desarrollan su conciencia ética y moral a niveles de excelencia y otros son tan deficientes? ¿Cuáles son los factores o condiciones que pueden dar cuenta de estas diferencias? ¿Cómo se manifiestan en nuestros hogares, vecindarios y escuelas? Tal vez, si descubrimos estas condiciones del desarrollo moral y ético, podemos comenzar a entender dónde es que estamos fallando; entonces podríamos tratar de recrear aquellas condiciones que posibilitan el desarrollo y combatir las que lo obstaculizan.

Tercero, sobre la base de lo anterior podemos adoptar o crear métodos o estrategias de enseñanza y convivencia humana para fomentar la conciencia ética y cívica de nuestros niños y estudiantes. El punto de partida para esta transformación es el desarrollo en los padres, madres y docentes de nuevas formas de pensar, sentir, valorar y practicar la educación, que se traduzcan en nuevas formas de convivencia y de práctica educativa en nuestros hogares, aulas y escuelas.