Respuestas

2013-01-27T21:18:51+01:00

En primer lugar, que es uno de los pocos casos de la historia moderna en que los militares fueron sus iniciadores esenciales

 

Una segunda característica general, es que toda autentica guerra civil requiere profundas divisiones en la sociedad que permitan a cada bando lograr un amplio eco popular

 

Como tercera característica general, la ideología es un elemento importante en toda autentica guerra civil, porque requiere una participación de masas

 

Una cuarta característica general es que la guerra civil es muy cruel. Quizá más de lo que suelen serlo las contiendas entre naciones distintas

  • Usuario de Brainly
2013-01-27T21:22:23+01:00

La literatura española contemporánea (siglos XX y XXI), suele dividirse, por la trascendencia de la contienda en el periodo anterior a la Guerra Civil y en el posterior y hasta nuestros días.


En 1939 acaba la Guerra Civil, y con ella comienza una nueva época tanto literaria como social. Durante esta se da la dictadura de Franco, hasta su muerte en 1975 y la consiguiente proclamación de Adolfo Suárez como presidente del gobierno. Desde entonces se ha venido dando un bipartidismo imperfecto en el que PP y PSOE se alternan en el poder. A raíz de la Guerra Civil y de la 2ª Guerra Mundial aparece en el contexto filosófico un pesimismo exacerbado en ambos bandos, que entra en contraste con el periodo de exaltación de los vencedores, nada más acabar la guerra. El Régimen tendrá un importante papel de censura, y las manifestaciones artísticas se verán por tanto cohibidas.
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Contexto histórico-filosófico [editar]La lírica española después de 1939

Si, en 1927, Góngora era erigido estandarte de los nuevos poetas durante el tricentenario de su muerte, en 1936, el centenario de la muerte de Garcilaso de la Vega supondrá el cambio hacia el nuevo gusto. De ahí que se hable de «garcilasismo»: una corriente poética que lo toma como modelo para la recuperación de formas clásicas —como el soneto— y excusa para una temática fascista basada en el Amor, Dios o el Imperio, que choca radicalmente con la realidad española del momento.

1944 es un año que marcará una inflexión en este escenario de cartón piedra, y ello por Hijos de la ira (1944), de Dámaso Alonso, que cataliza todo el malestar acumulado y abre una vía para la manifestación de lo que aún no se puede nombrar sencillamente. La reacción antigarcilasista se basa en una estética de confrontación indirecta: frente al neoclasicismo, la libertad formal; frente al triunfalismo, la duda o el dolor; frente a la retórica clerical, el diálogo con un Dios conflictivo. Estas corrientes existenciales se encontrarán en las revistas Espadaña (León, 1944), en torno a Victoriano Crémer y Eugenio de Nora, Corcel (Valencia, 1942) o Proel(Santander, 1944).

Hay excepciones en ese panorama mayoritariamente realista y existencial:

El fenómeno de la vanguardia postista, con su revista Postismo, cuya primera etapa va de 1945 a 1949. El postismo recupera el gusto por el juego, consustancial a la vanguardia, en torno a los nombres de Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro oÁngel Crespo. La prolongación de un cierto surrealismo explícito, de la mano de Juan Eduardo Cirlot y Sombra del Paraíso, de Vicente Aleixandre. El grupo de la revista Cántico, de Córdoba, cuya primera etapa irá de 1947 a 1949, en el cual se da una reivindicación del Sur y la Belleza muy deudora del modernismo, o bien la recuperación —también a contracorriente del ambiente literario dominante— de la imagen y lo sensual de la poética del 27, concretamente de Luis Cernuda.