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2012-11-25T19:14:50+01:00

LA PUBLICACIÓN en 1967 de Cien años de soledad por la Editorial Sudamericana de Buenos Aires cambió el curso de la literatura colombiana. Hay una cronología que dice: “Antes de Cien años..., después de Cien años...”. Hoy nos referiremos a ese "después de Cien años... utilizando una idea de Jorge Luis Borges en "Kafka y sus precursores", que es a su vez una idea de T. S. Eliot, que es a su vez... La idea es simple pero fecunda: el presente no sólo incide en el futuro. También modifica el pasado. La aparición deCien años de soledad marcó a quienes escribirían ficción después. También alteró a quienes ya lo hacían antes. A los que en el momento de su aparición eran escritores con obra conocida. ¿De quiénes se trataba?  

De algunos pocos escritores mayores que Gabriel García Márquez. El caso más notorio: el de Eduardo Caballero Calderón, nacido en 1910. Los otros son más o menos contemporáneos del premio Nobel de 1982, unos con andadura novelística, como Manuel Zapata Olivella (1920), Héctor Rojas Herazo (1921), Manuel Mejía Vallejo (1923) y Alvaro Cepeda Samudio (1926-1972). Otros que sólo se revelarían como autores de ficción “después de Cien años..”. Me refiero a Pedro Gómez Valderrama (1923) y Alvaro Mutis (1923). 

Eduardo Caballero Calderón (1910) 

Comencemos por Eduardo Caballero Calderón. Sus novelas: El Cristo de espaldas (1952), Siervo sin tierra(1954), Manuel Pacho (1962), El buen salvaje (1965), Caín (1969), Azote de sapo (1976). En ellas, con una visión tradicional de la novela, en cuanto a Proust, por ejemplo, que es ya parte de la tradición de la novela, y un buen castellano que se nutre de las fuentes españolas del Siglo de Oro —uno de sus mejores libros, Ancha es Castilla (1950), es un viaje a pie, a la usanza de la generación española del 98, por la meseta castellana— se enfoca el problema por antonomasia: el de la violencia colombiana, que entre 1946 y 1965 cobró doscientos mil muertos (1) .  

El escenario habitual de las novelas de Caballero Calderón es el departamento de Boyacá y sus prolongaciones hacia los llanos orientales. En ellas, ya sea a través de un cura, de una pareja de campesinos o de un hijo que carga a sus espaldas el cadáver del padre, se nos ofrece la imagen de un mundo cruel y primitivo, fanatizado hasta el extremo en sus opciones políticas o religiosas. 

Un mundo campesino, de relaciones todavía feudales entre los señores y los siervos. De grandes latifundios y pequeñas parcelas de tierra donde la miseria y el analfabetismo no causan menos daño que la naturaleza. Un mundo injusto y bárbaro que refuerza el carácter trágico, pesimista y amargo, de toda la narrativa de Caballero Calderón. Un mundo, en fin, que se mira morir, encerrado en sí mismo, debatiéndose entre las pugnas de los caciques políticos y los pequeños dramas de esos pequeños seres. Mundo inmemorial en sus estructuras, donde la gente se define políticamente por sus orígenes, y en cuyo trasfondo aún se palpa la dominación española e incluso la servidumbre indígena. Mundo agrícola, de fuertes raíces.