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2012-11-16T23:58:13+01:00

AMOR ETERNO
Podrá nublarse el sol eternamente; 
Podrá secarse en un instante el mar; 
Podrá romperse el eje de la tierra 
Como un débil cristal. 
¡Todo sucederá! Podrá la muerte 
Cubrirme con su fúnebre crespón; 
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

Poema del autor: Gustavo Adolfo Bécquer

          
VOLVERAN LAS OSCURAS GOLONDRINAS
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
nadie así te amará.
Poema del autor: Gustavo Adolfo Bécquer

Rima IX

      Besa el aura que gime blandamente
      las leves ondas que jugando riza;
      el sol besa a la nube en occidente
      y de púrpura y oro la matiza;
      la llama en derredor del tronco ardiente
      por besar a otra llama se desliza;
      y hasta el sauce, inclinándose a su peso,
      al río que le besa, vuelve un beso.

Incoherencias

      Yo tuve un ideal, ¿en dónde se halla?
      Albergué una virtud, ¿por qué se ha ido?
      Fui templario, ¿do está mi recia malla?
      ¿En qué campo sangriento de batalla
      me dejaron así, triste y vencido?
      ¡Oh, Progreso, eres luz! ¿Por qué no llena
      su fulgor mi conciencia? Tengo miedo
      a la duda terrible que envenena,
      y me miras rodar sobre la arena
      ¡y, cual hosca vestal, bajas el dedo!
      ¡Oh!, siglo decadente, que te jactas
      de poseer la verdad, tú que haces gala
      de que con Dios, y con la muerte pactas,
      devuélveme mi fe, yo soy un Chactas
      que acaricia el cadáver de su Atala...
      Amaba y me decías: «analiza»,
      y murió mi pasión; luchaba fiero
      con Jesús por coraza, triza a triza,
      el filo penetrante de tu acero.
      ¡Tengo sed de saber y no me enseñas;
      tengo sed de avanzar y no me ayudas;
      tengo sed de creer y me despeñas
      en el mar de teorías en que sueñas
      hallar las soluciones de tus dudas!
      Y caigo, bien lo ves, y ya no puedo
      batallar sin amor, sin fe serena
      que ilumine mi ruta, y tengo miedo.

SOLO TENGO ESOS